El avance en tecnologías para reducir emisiones sigue marcando el ritmo de la investigación internacional, con nuevos desarrollos que buscan soluciones a problemas ambientales persistentes. En este contexto, la ciencia española vuelve a situarse en una posición relevante con el hallazgo de nuevas posibilidades en la gestión del CO2. Se trata de un material capaz de actuar en condiciones cotidianas.