Xabi Alonso viajó el martes 6 de enero a Arabia Saudí como el que sabe que tiene fecha de caducidad. Un error iba a hacer que su proyecto saltara por los aires. De hecho, se puede decir que en lo personal jugó dos finales, ya que caer contra el Atlético de Madrid era el final de su etapa como entrenador del Real Madrid. Pero una semana después regresa a Valdebebas sin la copa, pero con parte del crédito recuperado. Ese que había perdido durante los últimos meses.
El Real Madrid no celebra derrotas, pero sí valora la forma de perder los partidos. Y ante el Barcelona cayó porque uno de los dos tenía que ser el derrotado. Una final de poder a poder, donde ambos equipos tuvieron sus ocasiones y los azulgranas aprovecharon el acierto que les faltó a los madridistas, que en el descuento de la segunda mitad tuvieron hasta dos ocasiones para lograr el empate y forzar los penaltis.
Esta final tiene el sello de Xabi Alonso. El vasco apostó por una idea y la ejecutó hasta que el físico de sus jugadores aguantó. Los blancos terminaron muy cansados el partido y les faltó punch en el tramo final para poner en más aprietos al Barcelona, pero lo que nadie puede obviar es que el planteamiento del partido tuvo la intervención del vasco, que en estos meses como entrenador del Real Madrid ha demostrado que, cuando es fiel a su estilo y su idea, suele obtener resultados.
El Real Madrid jugó la final con un bloque bajo que recordó a los partidos más duros de Ancelotti o a aquellos Clásicos que planteaba Mourinho ante el Barcelona de Guardiola. «Sabíamos que teníamos que aguantar sin balón. Había que ajustar bien las presiones», aseguraba el donostiarra tras el encuentro. Trazó un plan y estuvo muy cerca de ejecutarlo a la perfección.
¿Y ahora qué?
Pues ahora Xabi Alonso tiene en su mano seguir adelante con su carrera como entrenador del Real Madrid. El vasco gana crédito, aunque sigue estando cuestionado. Un traspié grosero le llevará de nuevo a la casilla de salida, pero si es capaz de sacar cosas positivas de la derrota en la Supercopa de España podrá empezar a dar forma a un equipo que por delante aún tiene tres competiciones a las que aspira y donde debe competir.
El Real Madrid abandona Yeda derrotado y, cuando se trata de los blancos, esto siempre es una mala noticia, pero siendo plenamente conscientes de que puede competir, como mínimo, contra el Barcelona. Eso sí, con un compromiso que deben tener todos los jugadores y con un entrenador que tiene la obligación de ser valiente.