El Real Madrid vivió anoche un posible punto de inflexión con la titularidad y el rendimiento de Thiago Pitarch frente al Manchester City. No es sencillo calibrar el salto del Castilla o del Juvenil al máximo nivel europeo, pero lo que vimos fue a un futbolista de 18 años que no solo estuvo a la altura, sino que demostró pertenecer a ese escenario. Con un despliegue físico impresionante —fue de los que más corrió a pesar de jugar 76 minutos— y una naturalidad pasmosa en la salida de balón, Thiago confirmó que es ese perfil de centrocampista con movilidad y capacidad de giro que tanto necesitaba la plantilla. Más allá de un error puntual por puro agotamiento e inexperiencia al final de su participación, su partido fue un ejercicio de personalidad y trabajo incansable.
Este éxito de Thiago Pitarch es, en gran medida, un triunfo personal de Álvaro Arbeloa. El técnico ha sido el gran valedor del chaval desde que estaba en el Juvenil B y cerca de salir del club; él fue quien pidió su ascenso al Juvenil A, luego al Castilla y ahora ha tenido la valentía de darle la titularidad en una noche de máxima exigencia. Arbeloa está demostrando una apuesta real por la cantera que no recordábamos en el club desde tiempos de Del Bosque o Valdano. No es solo poner a Thiago; es dejar en el banquillo a jugadores de la primera plantilla con jerarquía y fichajes costosos como Mastantuono, y después sustituir al canterano por otro chico de la casa como Manuel Ángel.
La gestión de Thiago este año ha tenido claroscuros. Por un lado, la decisión de incorporarlo a la dinámica del primer equipo con Xabi Alonso fue positiva para su crecimiento en los entrenamientos, pero la falta de minutos en competición le sacó de ritmo. Arbeloa fue prudente al inicio, dándole rodaje en el Castilla para que recuperase sensaciones, y la recompensa ha llegado en el momento más oportuno. Esta victoria de la meritocracia sobre el estatus del primer equipo es un mensaje potentísimo para La Fábrica y para todo el madridismo. El técnico ha entendido que, más allá del fútbol, la cantera aporta una energía y una ilusión que en estos momentos de dudas son contagiosas para el resto del grupo.
Debemos ser cautos y no lanzar las campanas al vuelo asegurando que Thiago será titular indiscutible de inmediato, pues la mesura es lo que más necesita un jugador de su edad. Sin embargo, es de justicia poner en valor la decisión de un entrenador que, tras recibir críticas por una trayectoria algo errática, ha tomado la decisión más valiente y sincera posible: poner a quien mejor está, sin importar el carné de identidad. La irrupción de Thiago Pitarch es aire fresco para el Real Madrid y la prueba de que, cuando se confía de verdad en el talento de casa, los resultados terminan llegando.