No son secuoyas: lo llaman ‘El Guardián del Amazonas’ y es uno de los árboles más altos y longevos del planeta
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Entre edificios, rascacielos y la arquitectura que levanta el ser humano, suele pasar desapercibido lo que la naturaleza sigue haciendo por su cuenta. En este caso, se trata de uno de los árboles más altos y longevos del planeta, que crece en plena Amazonía.
Conocido como ‘El Guardián del Amazonas’, este árbol crece sólo en zonas muy concretas, donde el clima y la selva permanecen intactos. Lo que pocos saben es que, además de su tamaño y longevidad, da un fruto comestible con propiedades muy valoradas, que consumen los españoles y que, afortunadamente, se recolecta sin destruir el bosque.
Este es uno de los árboles más altos y longevos del planeta
El nombre científico de este coloso es Bertholletia excelsa, aunque fuera de la selva se le conoce como árbol de la nuez de Brasil. Su altura ronda entre los 40 y los 50 metros, lo suficiente para sobresalir por encima del dosel y captar la luz antes que el resto.
Su tronco crece recto, ancho y sin ramificaciones hasta muchos metros por encima del suelo. En algunos ejemplares supera los tres metros de diámetro. La copa aparece arriba, formando una especie de corona que se expande como un paraguas natural.
Lo más curioso de este árbol es que vive siglos. Se han documentado ejemplares con más de 500 años y otros que se acercan al millar. Mientras todo a su alrededor cambia, este árbol sigue marcando el ritmo del bosque. Por eso, cuando desaparece, el daño va mucho más allá de la pérdida de un solo ejemplar, ya que supone la ruptura de un equilibrio construido durante cientos de años.
Así es el fruto del árbol amazónico que puede vivir siglos
El fruto del árbol de la nuez de Brasil llama la atención incluso antes de abrirlo. Es una cápsula redonda, leñosa y extremadamente dura, que cae desde lo alto como una piedra. Dentro guarda las semillas que llegan a los mercados de todo el mundo, incluyendo España.
Estas semillas se conocen como nueces de Brasil y no son frutos secos comunes. Tienen forma triangular, bordes marcados y una textura firme. Al morderlas resultan crujientes, algo grasas y con un sabor suave, ligeramente terroso. Muchos encuentran en ellas un recuerdo al coco fresco o a la macadamia.
Desde el punto de vista nutricional destacan por su alto contenido en selenio. Con una o dos al día basta para cubrir las necesidades recomendadas. Comer más de forma habitual puede resultar contraproducente, algo que conviene tener en cuenta.
El árbol depende de la selva para completar su ciclo. Necesita abejas muy concretas para la polinización y roedores como los agutíes para dispersar las semillas.
En qué partes del mundo se encuentra este árbol
Este gigante vegetal sólo crece de forma natural en Sudamérica. Su distribución se concentra en la cuenca amazónica, con presencia destacada en Bolivia, Brasil y Perú. También aparecen poblaciones más pequeñas en Colombia, Venezuela, Ecuador y las Guayanas.
Requiere bosques de tierra firme, suelos profundos y bien drenados. No soporta inundaciones ni fragmentación del bosque. Por eso resulta casi imposible cultivarlo fuera de su hábitat natural.
La recolección de sus frutos permite el sustento de comunidades locales sin talar árboles ni degradar el entorno. Organizaciones como la World Wide Fund for Nature señalan este modelo como uno de los pocos ejemplos reales de aprovechamiento sostenible en la Amazonía.
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