En 2023 estaba al 10% de capacidad y llevaba 9 años en sequía: hoy el 2º mayor embalse andaluz casi rebosa de agua
La evolución de los grandes pantanos del sur peninsular suelen ser un fiel reflejo los cambios climáticos y la gestión del agua en la cuenca del Guadalquivir. Ante este contexto, el comportamiento de un embalse andaluz se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de cómo pueden variar los niveles hídricos en periodos relativamente cortos.
Durante la última década, este embalse atravesó una etapa prolongada marcada por la escasez de precipitaciones y el uso intensivo del agua para la agricultura. La combinación de sequía y demanda hídrica provocó descensos en el volumen almacenado. Sin embargo, las lluvias registradas en los últimos meses han cambiado de forma notable el escenario.
¿Cuál es el embalse andaluz que superó el 80% de su capacidad y rebosó de agua?
El embalse andaluz de La Breña II, situado en el término municipal de Almodóvar del Río (Córdoba), ha alcanzado niveles de almacenamiento que no se veían desde hace más de una década. Según los últimos registros disponibles, el pantano supera ya los 660 hectómetros cúbicos de agua, lo que representa aproximadamente el 80% de su capacidad total.
Este dato adquiere relevancia si se tiene en cuenta que el embalse dispone de una capacidad cercana a los 823 hectómetros cúbicos, lo que lo sitúa entre las mayores infraestructuras hidráulicas de Andalucía. De hecho, se considera el segundo mayor embalse andaluz por volumen.
La evolución reciente ha sido increiblemente veloz. A comienzos de enero de 2026 el pantano almacenaba alrededor de 344 hectómetros cúbicos, mientras que apenas dos meses después ha superado ampliamente los 650. Este incremento está relacionado con un invierno especialmente lluvioso en el sur peninsular, que dejó abundantes aportaciones en la cuenca del Guadalquivir.
En términos comparativos, el volumen actual equivale a casi cinco veces la capacidad total del embalse del Guadalmellato, otro de los pantanos de referencia en la provincia de Córdoba.
La sorprendente evolución de La Breña II
Para comprender el cambio experimentado por este embalse andaluz, conviene observar su evolución reciente. A finales de 2023, La Breña II atravesaba uno de los momentos más delicados desde su puesta en funcionamiento.
Durante los meses de noviembre y diciembre de ese año, el pantano llegó a almacenar alrededor de 79 hectómetros cúbicos, lo que suponía menos del 10% de su capacidad total. Esa cifra marcó uno de los niveles más bajos registrados desde su inauguración, si se excluye el periodo inicial de llenado en 2008.
La situación reflejaba los efectos de varios años de sequía en la cuenca del Guadalquivir. El descenso del agua fue tan acusado que incluso llegaron a verse los restos de la antigua presa La Breña I, que quedó sumergida tras la construcción de la actual infraestructura.
El cambio comenzó a apreciarse durante la primavera de 2024. Las precipitaciones de ese periodo permitieron elevar el volumen por encima de los 200 hectómetros cúbicos, aunque el pantano todavía permanecía lejos de los niveles considerados normales para una instalación de su tamaño.
La función de este embalse andaluz como reserva para el regadío
La recuperación registrada durante el invierno de 2025-2026 tiene especial importancia por el papel que desempeña este embalse andaluz dentro del sistema hidráulico de la cuenca del Guadalquivir.
La Breña II fue diseñada principalmente para garantizar agua de regadío en una de las zonas agrícolas más relevantes del sur de España. Su gran capacidad permite actuar como un depósito de reserva en periodos de escasez, liberando agua cuando las campañas agrícolas lo requieren.
Las estadísticas históricas del pantano muestran que su nivel medio de almacenamiento ronda los 350 hectómetros cúbicos, lo que equivale aproximadamente al 42% de su capacidad total.
Este comportamiento confirma su función como infraestructura de regulación, capaz de almacenar grandes volúmenes durante los ciclos húmedos y liberarlos cuando las precipitaciones disminuyen.
La última vez que el embalse mostró un nivel similar al actual fue hace más de diez años. Tras las lluvias registradas entre 2010 y 2013, el pantano alcanzó su máximo histórico en julio de 2013, cuando llegó a 825,83 hectómetros cúbicos, prácticamente el 100% de su capacidad.
Un alivio para la cuenca del Guadalquivir
Tras ese periodo de abundancia comenzó una etapa marcada por descensos progresivos. Desde 2014, el gráfico del pantano reflejó un patrón repetido: pequeñas recuperaciones durante los meses lluviosos y descensos pronunciados en verano debido a la evaporación y al uso agrícola del agua.
Este proceso se prolongó durante casi una década, hasta el punto de que el embalse andaluz volvió a situarse en niveles mínimos en 2023. El panorama actual, por tanto, supone un cambio relevante dentro de la dinámica reciente del pantano.
Así, con más de 660 hectómetros cúbicos almacenados, el embalse vuelve a ocultar bajo decenas de metros de agua las estructuras de la antigua presa y recupera su papel dentro del sistema hidráulico del Guadalquivir.