El truco sencillo de un fontanero para desatascar el fregadero en menos de 2 minutos

Los atascos en el fregadero son uno de los problemas más habituales en los hogares y, a la vez, más desesperantes. Para solucionarlo, muchas personas recurren a productos químicos agresivos o llaman de inmediato a un fontanero, pero existe un truco sencillo, rápido y muy eficaz que aprovecha el funcionamiento del desatascador tradicional.
Aunque se trata de un utensilio muy simple, la mayoría de la gente lo utiliza mal sin saberlo, lo que reduce drásticamente su efectividad y hace pensar que «no sirve para nada». Sin embargo, siguiendo una serie de pasos concretos, el resultado puede ser sorprendente.
El truco más efectivo para desatascar el fregadero
Según explican muchos fontaneros, el fallo más habitual al intentar desatascar un fregadero es ignorar el orificio de rebosadero. Este pequeño agujero, situado normalmente en la parte superior del fregadero, sirve para que el agua se desborde si el nivel sube demasiado. Gracias a él, el aire puede entrar y salir del sistema.
El problema es que, cuando se utiliza el desatascador sin sellar ese orificio, la presión generada al bombear, en lugar de concentrarse en el interior de la tubería para empujar o liberar el atasco, escapa por el rebosadero. El resultado es una succión mucho menos eficaz y, en consecuencia, un atasco que no termina de solucionarse.
La solución es tan simple como efectiva: sellar completamente el orificio del rebosadero antes de usar el desatascador. Para ello, basta con secar bien la zona y cubrir el agujero con cinta adhesiva resistente. De esta manera, se evita la fuga de aire y se consigue que toda la presión generada por el desatascador se concentre en el interior de la tubería.
Asimismo, antes de empezar a bombear, los expertos recomiendan verter un poco de agua caliente en el fregadero. No es necesario que esté hirviendo, pero sí lo suficientemente caliente como para ayudar a reblandecer la grasa y los restos de suciedad acumulados. Con el paso del tiempo, es habitual que se depositen restos de aceite, jabón, alimentos y otros residuos en el interior del desagüe. Estos materiales se solidifican y forman una especie de tapón que impide el paso del agua. El calor ayuda a ablandar esa grasa y restos de suciedad, permitiendo que el desatascador haga su trabajo de forma más rápida y efectiva.
Una vez sellado el rebosadero y vertida el agua caliente, llega el momento de utilizar el desatascador. Para que el método funcione como es debido y se solucione el atascto, es importante seguir estos pasos:
- Primero, coloca el desatascador directamente sobre el desagüe, asegurándote de que la goma cubre completamente el orificio. Debe quedar bien apoyado para evitar fugas de aire.
- Después, llena el fregadero con un poco de agua, lo justo para cubrir la base del desatascador. Esto ayuda a crear un mejor sellado y aumenta la presión.
- A continuación, bombea con energía, pero de forma controlada. No se trata de hacerlo a lo loco, sino de aplicar presión firme y constante. Normalmente, con varios movimientos rápidos es suficiente para que el atasco se desplace o se rompa.
- En muchos casos, el agua comienza a bajar casi de inmediato. Si no ocurre a la primera, se puede repetir el proceso una o dos veces más.
La gran ventaja de este truco es su rapidez. Bien aplicado, no lleva más de dos minutos. Si bien es cierto que en el mercado existen numerosos desatascadores líquidos que prometen resultados inmediatos, los profesionales suelen desaconsejar su uso habitual. Estos productos contienen químicos muy agresivos que pueden deteriorar las tuberías, especialmente si son de PVC o si ya tienen cierta antigüedad. El truco del desatascador, en cambio, actúa de forma mecánica, sin alterar la estructura del conducto y sin riesgos añadidos.
Aunque este método funciona en la mayoría de los atascos domésticos, hay situaciones en las que no es suficiente. Si tras varios intentos el agua sigue sin bajar, si el atasco se repite con frecuencia o si aparecen malos olores persistentes, lo más recomendable es contactar con un fontanero profesional.
Más allá de saber cómo actuar cuando el fregadero se atasca, los expertos insisten en la importancia de la prevención. Evitar verter aceite usado por el desagüe, retirar restos de comida antes de fregar y limpiar periódicamente el sifón son hábitos sencillos que reducen notablemente el riesgo de atascos. También es útil verter agua caliente de vez en cuando para arrastrar pequeñas acumulaciones de grasa antes de que se conviertan en un problema mayor.
En definitiva, sellar el rebosadero antes de usar el desatascador es ese detalle que la mayoría de las personas pasa por alto y que, sin embargo, puede ahorrar tiempo, dinero y muchos disgustos. Un gesto sencillo, una cinta adhesiva y un poco de agua caliente pueden ser suficientes para devolver la normalidad al fregadero en cuestión de minutos.
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