El curioso viaje de Alcaraz y Sinner a Australia: 11 horas de vuelo y poca conversación
Ambos tenistas viajaron juntos desde Corea tras disputar la exhibición
El italiano desveló que hablaron "poco" porque pasaron "durmiendo" la mayor parte del tiempo
Inicia Carlos Alcaraz el 2026 con el mismo proceder que acabó el 2025, con una exhibición. Es el murciano amigo de este tipo de espectáculos, más relajados y carentes del estrés del circuito. Fue en Corea, con su archienemigo deportivo y amigo fuera de la pista al otro lado de la red. Alcaraz y Sinner ofrecieron show y siguieron la misma hoja de ruta. Ambos compartieron avión una vez finalizada la exhibición.
Alrededor de 11 horas juntos, lo que dura el trayecto de Corea del Sur a Australia. Allí pujarán por el primer Grand Slam del año, el más codiciado por Alcaraz. «Los dos hemos dormido bastante, ha sido genial. No hemos hablado mucho, pero está bien tener a ambos equipos en el mismo avión», dijo entre risas el italiano. «Nos empujamos el uno al otro para ser mejores. Esto es con lo que me quedo de esta buena rivalidad», añadió Carlitos.
No es la primera vez que Alcaraz y Sinner comparten avión. Hace dos años ya viajaron juntos a Shanghái tras la disputa del torneo en Pekín. Ambos disfrutan de su sana rivalidad, alejada del odio y abrazada por la deportividad y amistad entre ambos. Rivales en la pista y amigos fuera. «Hemos construido una rivalidad especial, empezando desde Challengers, luego en torneos ATP 250 haciendo nuestra primera final, y de ahí a las finales de los torneos más grandes», finalizó Alcaraz.
Alcaraz se rearma para 2026
Antes de Australia y de Corea, Alcaraz pasó por el taller para seguir puliendo su tenis. En su campamento base de Murcia hubo espacio para las bromas, complicidad y nuevos cambios referidos al saque, golpeo que ya varió en 2025. En sus orígenes comenzó realizando dos paradas, en junio de 2024 lo redujo a una y el curso pasado eliminó todas. «Es un cambio que me viene bien para impactar a la bola más arriba y así ganar dirección y potencia», explicó el murciano. Su swing pasó a ser más más dinámico, con más ritmo y mayor potencia.
Para este 2026 busca más altura a la hora de lanzarse la pelota. Por ello ha vuelto a utilizar una pequeña canasta para medir la distancia. La secuencia es sencilla. Samu López la sostiene con el brazo elevado y Carlitos proyecta la pelota hacia la altura óptima. Trabaja la coordinación y trayectoria de la pelota. Ahora Alcaraz ha pasado a subir la pelota hasta la altura del pecho, casi donde está su garganta, antes de empezar a moverse.