Mañueco encara su tercer mandato como presidente de Castilla y León con el permiso de un Vox en alza
En los anteriores comicios, de los 81 escaños que componen el Parlamento regional el PP logró 31 escaños y Vox 13
El PP lleva en el Gobierno de Castilla y León desde 1987, sin interrupción

El popular Alfonso Fernández Mañueco encara el que todo apunta que será su tercer mandato consecutivo en Castilla y León. Eso sí, con el imprescindible permiso de un Vox en alza, que se ha disparado en las anteriores citas autonómicas de Extremadura –en diciembre– y de Aragón –en febrero–. En los anteriores comicios castellanoleoneses, de los 81 escaños que componen el Parlamento regional el PP logró 31 y Vox 13. Que este domingo volverá a vencer con holgura el centroderecha no lo dudan ni en el PSOE. La única y relevante incógnita es con qué binomio –con cuántos asientos quedará el PP y con cuántos Vox–, porque será decisivo para la negociación del nuevo Gobierno autonómico de Mañueco.
Castilla y León fue la primera experiencia de gobierno de Vox en el Estado de las Autonomías. Fue la primera región en la que los de Santiago Abascal se convirtieron en llave imprescindible para que el PP pudiera gobernar. Aquello, en abril de 2021, se tradujo en un gobierno de coalición PP-Vox que duró hasta que el entendimiento saltó por los aires y Vox decidió abandonar todos los ejecutivos autonómicos que compartía con los populares. En julio de 2024 se consumó la ruptura y Mañueco quedó gobernando en minoría.
Con un Vox que ha demostrado estar en fuerte ascenso –visto lo ocurrido en Extremadura y en Aragón–, la expectativa para Mañueco pasa por tener que sacar adelante un nuevo pacto con los de Abascal, cuya cabeza de cartel en Castilla y León es Carlos Pollán bajo las directrices estratégicas que se marcan desde la sede central de Vox en la madrileña calle Bambú.
Trayectoria de Mañueco
Alfonso Fernández Mañueco encarará esas negociaciones, ese nuevo escenario, con el currículum de una larga experiencia política. Con un contexto totalmente distinto –la ausencia de Vox en aquel momento–, entró en el Gobierno de Castilla y León hace 25 años. Fue en marzo de 2001 cuando se incorporó como consejero de la Junta de Castilla y León.
Durante diez años ocupó carteras autonómicas de gobierno, hasta 2011, cuando dimitió para encarar una nueva tarea: ganar para el PP la Alcaldía de Valladolid. Superó el examen con soltura. Ese año fue investido alcalde de Valladolid y permaneció en el cargo dos legislaturas consecutivas, hasta que en diciembre de 2018 lo dejó para afrontar la candidatura del PP a la Presidencia de Castilla y León. De nuevo solventó la encomienda: el 9 de julio de 2019 fue investido presidente de la comunidad autónoma, y el 11 de abril de 2021, tras ganar de nuevo las elecciones regionales –pero sin mayoría absoluta–, fue investido otra vez al frente de la Junta de Castilla y León gracias al pacto que selló con Vox.
El presidente autonómico Aznar
Castilla y León es un histórico bastión del centroderecha en la España democrática. Desde las primeras elecciones autonómicas han pasado 47 años. De ellos, 43 bajo gobiernos regionales del PP.
El primer presidente popular de Castilla y León fue José María Aznar. Asumió el cargo cuando el partido aún se denominaba Alianza Popular, antes de la llamada refundación en la que pasó de ser una coalición de siglas de centroderecha a convertirse en una formación política, el Partido Popular (PP). Aznar estuvo al frente del Gobierno castellanoleonés del 24 de noviembre de 1986 al 28 de julio de 1987. Dos años después, José María Aznar dio el salto a la presidencia del PP –Fraga lo eligió para sustituirle– y asumió el liderazgo de la oposición al felipismo, que llevaba en el poder desde 1982. En 1996, Aznar derrotó al Partido Socialista y se convirtió en presidente del Gobierno de España.
En clave autonómica, el testigo de Aznar en la Presidencia de Castilla y León lo tomó Jesús Posada. Tras él, Juan José Lucas. Luego, Juan Vicente Herrera. Y en 2021, Alfonso Fernández Mañueco.
Este domingo, Mañueco parte de nuevo como claro favorito para ganar las elecciones. Pero es consciente de que tendrá que ganarse el favor de Vox para ser investido y formar gobierno.