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El PSOE se harta de Marlaska por no haber controlado las investigaciones: «La UCO y la UDEF han ido por libre»

Afean al ministro que "no se haya enterado de nada" pese a su cargo

El PSOE se harta de Marlaska por no haber controlado las investigaciones: «La UCO y la UDEF han ido por libre»
Marlaska en el Congreso de los Diputados. (EP)
Esther Jaén

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se ha convertido en blanco de críticas dentro del PSOE, a cuenta de la sucesión de escándalos de presunta corrupción que cercan al Gobierno de Pedro Sánchez, a su familia y a su partido. Fuentes socialistas se lamentan de que Marlaska «no ha sido capaz de controlar» ninguna de las operaciones de la UCO y de la UDEF y de que estas unidades, tanto en la Policía como en la Guardia Civil, «han ido por libre».

Aseguran algunos de los socialistas consultados que «en todos estos asuntos judiciales, donde han investigado tanto policías como guardias civiles, hemos ido a ciegas». Se lamentan profundamente porque aseguran que «Marlaska no se ha enterado de nada» y que estas unidades «no han parado de escudriñar al PSOE, por mucho que se haya publicado que Marlaska desmantelaba grupos de trabajo relacionados con la corrupción».

De hecho, Marlaska, uno de los pocos ministros que permanece ininterrumpidamente en el Gobierno de Sánchez desde el primer momento, en 2018, realizó varios nombramientos y destituciones dentro de la cúpula de la Policía y de la Guardia Civil. Todas ellas se interpretaron en su día como un intento por colocar a mandos supuestamente «favorables» al Ejecutivo o destituir a aquellos que consideraba «hostiles» con el Gobierno Sánchez.

En sus inicios, el titular de Interior destituyó al jefe de la Guardia Civil en Madrid, el coronel Diego Pérez de los Cobos, tras haber promovido un informe crítico con el Ejecutivo de Sánchez y su actuación el 8-M, con la manifestación del Día de la Mujer, a pesar de las alertas por la pandemia del COVID-19. Posteriormente, el Tribunal Supremo anuló esa destitución.

En los cerca de ocho años que lleva al frente del Ministerio del Interior, Marlaska ha sido señalado por reducir enormemente los efectivos de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en un supuesto intento por debilitar la unidad, pero «es evidente —señalan con sorna dirigentes socialistas— que no lo logró».

Se refieren también a la falta de control por parte del ministro sobre la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y señalan el protagonismo de esta unidad en prácticamente todas las investigaciones judiciales que salpican a Sánchez o a su entorno. «Pero nunca se ha enterado de nada de lo que se estaba investigando», advierte uno de los consultados.

El último «ridículo»

En este sentido, en el PSOE todavía recuerdan cómo la vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero, pedía ayuda a una periodista de la Cadena SER, pidiéndole información sobre el caso Cerdán, como por error admitió en antena la propia periodista, porque decía que la entonces vicepresidenta del Gobierno le había confesado que no tenían «ni idea del contenido del informe de la UCO».

A toda esa retahíla de supuestos intentos fallidos de Marlaska por hacerse con las riendas de estas unidades de investigación de Policía y Guardia Civil se suma el reciente episodio de «donde dije digo, digo Diego» que protagonizó el ministro al salir a negar públicamente encuentro alguno entre la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y la «fontanera» Leire Díez, para tener que desmentirse a sí mismo horas después. Otro «ridículo» que le ha pasado factura entre la parroquia socialista a Marlaska.

Un episodio detrás de otro, pero todos, para parte de la familia socialista, conducen a la misma conclusión: que el ministro del Interior que más ha durado en el cargo en la España democrática por decisión de Pedro Sánchez no ha «controlado» a policías y guardias civiles en sus investigaciones de presunta corrupción, pese a haberlo intentado.

Esa «ausencia de control» sobre las investigaciones judiciales, que debería ser la pauta de conducta de todo ministro del Interior, es sin embargo motivo de «cabreo» en el PSOE, porque entienden los detractores de Marlaska que, de haber sido más «eficiente», tal vez ahora el panorama judicial no pintaría tan negro para el PSOE, Sánchez e incluso su familia.

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