Adicciones

José Antonio Marina, filósofo español: «Lo que hace que una persona caiga en la adicción es que ha perdido su capacidad de enfrentarse con los problemas»

La conducta termina dominando el comportamiento, aunque ya no produzca el mismo placer inicial

Existen factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales que pueden favorecer su desarrollo

El filósofo relacionó esta situación con la corrupción y recordó la conocida idea de que el poder puede alterar la manera de pensar

José Antonio Marina, filósofo español:

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Las adicciones no siempre comienzan con una sustancia ni resultan fáciles de identificar. Pueden aparecer alrededor del juego, las redes sociales, la pornografía, la comida o incluso el poder. El filósofo y pedagogo José Antonio Marina ha reflexionado sobre este fenómeno en su libro La vacuna contra las adicciones, donde plantea que entender el camino hacia la dependencia es tan importante como reconocer sus consecuencias. En una entrevista en La Linterna de COPE, el experto remarcó que la adicción combina un sufrimiento intenso cuando se abandona la conducta y, especialmente, una pérdida progresiva del control sobre aquello que se repite.

Para Marina, el problema central no está solo en aquello que genera dependencia, sino en la vulnerabilidad que permite que una persona recurra a ello como respuesta ante las dificultades. Según explicó a la COPE, cuando alguien pierde capacidad para enfrentarse a los problemas, puede buscar en una sustancia o conducta una vía rápida para aliviar el estrés, la angustia o la desesperación. A su vez, se considera la adicción como una enfermedad que afecta al cerebro y al comportamiento, y no como una simple falta de voluntad. En este sentido, existen factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales que pueden favorecer su desarrollo. Por eso, prevenir exige fortalecer habilidades emocionales, detectar problemas y pedir ayuda profesional cuando aparecen señales de alerta. Esta perspectiva también muestra que la prevención comienza antes de que exista una dependencia consolidada y pedir ayuda permite reconocer una dificultad.

La pérdida de control, una señal clave en una adicción

Para Marina, la pérdida de control es central. Una persona puede iniciar una conducta voluntariamente, pero con el tiempo esta puede ocupar más espacio en sus pensamientos y decisiones.

El Hospital de Bellvitge señala precisamente este cambio como una característica de la adicción: la conducta termina dominando el comportamiento, aunque ya no produzca el mismo placer inicial.

Marina también destaca la abstinencia como señal especialmente importante. «Cuando se interrumpe aquello que genera dependencia, pueden aparecer malestar y sufrimiento», indica el especialista.

El Hospital de Bellvitge incluye entre las señales de alerta el síndrome de abstinencia, la tolerancia, el pensamiento recurrente, el aislamiento, los cambios de humor y el abandono de responsabilidades.

El poder también puede generar dependencia

En su conversación con COPE, Marina abordó otra forma de adicción: la relacionada con el poder. A su juicio, quien dispone de una gran capacidad de influencia puede llegar a perder el control sobre ella.

El filósofo relacionó esta situación con la corrupción y recordó la conocida idea de que el poder puede alterar la manera de pensar. Su planteamiento amplía la conversación sobre las adicciones. «El objetivo es observar cómo determinadas conductas pueden convertirse en necesidades difíciles de controlar cuando dejan de gestionarse libremente», advierte el experto.

¿Cómo se desarrolla una adicción?

El Hospital de Bellvitge explica que la adicción suele desarrollarse progresivamente. Al principio, una conducta puede parecer controlada, pero después convertirse en una necesidad que ocupa la mente y condiciona las decisiones.

«Entre los factores que pueden favorecerla aparecen la ansiedad, la depresión, los traumas, la baja autoestima, la impulsividad y las dificultades para regular las emociones», aseguran.

Esta explicación ayuda a comprender la reflexión de José Antonio Marina. Si una persona carece de recursos para afrontar una situación difícil, una conducta que proporciona alivio inmediato puede terminar convirtiéndose en una respuesta repetitiva. «Aprender a manejar las emociones y afrontar los problemas es parte importante de la prevención», sugiere.

¿Cuáles son las nuevas adicciones en la vida cotidiana?

Según Marina, el concepto de adicción se ha ampliado con el tiempo. Junto a las sustancias, hoy se presta atención a comportamientos como el juego, los videojuegos, las compras compulsivas, las redes sociales y la pornografía. El Hospital de Bellvitge también incluye varias de estas conductas entre las adicciones comportamentales.

La expansión de estas nuevas dependencias plantea un reto porque algunas forman parte de actividades cotidianas. La diferencia está en el impacto que tienen sobre la vida de la persona y en la capacidad para detenerlas. Cuando aparecen deterioro de las relaciones, aislamiento, problemas laborales o familiares y pérdida de control, conviene prestar atención.

¿Por qué es importante la prevención?

La reflexión de Marina pone el foco en fortalecer la capacidad para afrontar los problemas antes de que aparezca una dependencia consolidada. El Hospital de Bellvitge recomienda desarrollar habilidades emocionales, favorecer relaciones sociales saludables, abordar el estrés y evitar normalizar conductas de riesgo.

En definitiva, una adicción no deben interpretarse como una simple cuestión de voluntad. Son fenómenos complejos en los que intervienen distintos factores. Tanto el filósofo como los profesionales del Hospital de Bellvitge coinciden en la importancia de reconocer señales tempranas, conservar herramientas para gestionar las dificultades y consultar con profesionales puede ayudar a evitar que una conducta termine dominando la vida cotidiana.

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