invasión a ceuta

Alerta en Ceuta: detectan en el Trampolín contaminación fecal junto a la desalinizadora que abastece a la ciudad

El episodio coincide además con un aumento extraordinario de la presión asistencial registrado durante las últimas semanas

Alerta en Ceuta: detectan en el Trampolín contaminación fecal junto a la desalinizadora que abastece a la ciudad
Diego Buenosvinos

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Ceuta afronta un nuevo episodio de alerta sanitaria tras la invasión de Marruecos. La Consejería de Sanidad ha detectado contaminación fecal relevante en las aguas de la playa del Trampolín después de que los análisis realizados los días 23, 25 y 28 de septiembre registraran concentraciones muy elevadas de Escherichia coli y enterococos intestinales. Los valores superan los niveles de referencia establecidos para las aguas costeras y Sanidad considera que existe un riesgo potencial asociado al contacto directo con el agua, especialmente cuando la exposición es frecuente o prolongada.

El problema del agua se incorpora así a un escenario sanitario especialmente complejo. La contaminación microbiológica detectada no es un diagnóstico de enfermedad ni permite atribuir patologías concretas a esa exposición, pero sí ha llevado a la Consejería de Sanidad a advertir de un riesgo sanitario y a trasladar sus conclusiones al Ministerio de Sanidad para que se adopten medidas.

Desalinizadora

La presencia de contaminación fecal en el agua ha obligado a poner el foco sobre la playa del Trampolín, en la costa norte de Ceuta, una zona que habitualmente presenta buenas condiciones debido a las fuertes corrientes del Estrecho. La detección de bacterias indicadoras de contaminación fecal no significa que exista una intoxicación general de la población ni que el agua potable de la ciudad esté contaminada, pero sí constituye un motivo para desaconsejar el baño y extremar las precauciones.

La consecuencia más inmediata afecta al uso recreativo de la playa. Cuando el agua presenta niveles de determinados microorganismos que pueden suponer un riesgo, las autoridades pueden establecer restricciones o prohibir el baño. El contacto con agua contaminada puede favorecer problemas como otitis, conjuntivitis u otras infecciones, especialmente si existe una exposición prolongada o contacto con mucosas.

La situación adquiere especial relevancia por la proximidad de la zona a la desalinizadora de Ceuta, que utiliza agua del mar como materia prima para producir agua destinada al abastecimiento de la ciudad. No obstante, la detección de contaminación en el agua de una playa no implica que el agua potable esté contaminada. El proceso de desalación incorpora sistemas de tratamiento y filtración destinados precisamente a garantizar la calidad del agua producida, pero ya es un peligro más añadido desde la invasión.

El episodio coincide además con un aumento extraordinario de la presión asistencial registrado durante las últimas semanas. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), durante el primer mes del dispositivo desplegado tras la llegada masiva de población inmigrante se contabilizaron 10.725 asistencias, una media de 335 al día. El 60% se realizaron en Atención Primaria y el 40% en las Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta. INGESA señaló que el incremento medio respecto a 2025 llegó a ser de 77 asistencias diarias en Urgencias, aunque posteriormente se redujo. Estas cifras, no obstante, serían muy superiores, según denuncian los propios sanitarios.

Además, una nueva denuncia asistencial sostiene que la población inmigrante dispone de circuitos asistenciales diferenciados y que la actividad sanitaria ordinaria de la población ceutí se ha mantenido. Así, los profesionales sanitarios ofrecen una fotografía mucho más preocupante de la situación en Urgencias. Los médicos del Hospital Universitario de Ceuta han trasladado al INGESA y al Defensor del Pueblo que la situación es, en sus palabras, «insostenible y peligrosa» y aseguran que llevan aproximadamente dos meses atendiendo durante sus jornadas una media del doble de pacientes. El Sindicato Médico de Ceuta ha respaldado el escrito y ha advertido de posibles acciones ante la Fiscalía si no se adoptan medidas.

En paralelo, el dispositivo sanitario ha tenido que afrontar también enfermedades infecciosas. La ministra de Sanidad, Mónica García, informó durante su visita a Ceuta de la detección de casos de varicela y tuberculosis en este contexto asistencial. Sin embargo, también ha habido otras infecciones como la viruela del mono o sarna. En todos los casos, desde Sanidad no le ha dado excesiva relevancia.

La vacunación constituye otro de los frentes abiertos. Según el balance publicado por INGESA, hasta el 22 de septiembre se habían vacunado 4.337 personas dentro del dispositivo dirigido a población inmigrante gracias a las vacunas cedidas por las comunidades autónomas. El objetivo es reducir el riesgo de transmisión de enfermedades prevenibles mediante vacunación en una población sometida además a unas condiciones de alojamiento y movilidad extraordinarias.

¿Qué daños puede provocar?

El principal riesgo es ingerir accidentalmente agua contaminada, aunque también puede existir exposición a través de mucosas, heridas o contacto directo. Las aguas recreativas contaminadas con materia fecal pueden transmitir bacterias, virus y parásitos intestinales. Entre los problemas que pueden aparecer están:

  • Gastroenteritis y diarrea, con dolor o calambres abdominales.
  • Náuseas y vómitos.
  • Fiebre.
  • Deshidratación, especialmente peligrosa en niños pequeños, personas mayores y personas vulnerables.
  • Algunas infecciones pueden producir diarrea con sangre y complicaciones más graves. La OMS señala, por ejemplo, que determinadas cepas de E. coli productoras de toxina Shiga pueden provocar síndrome hemolítico urémico, una complicación que puede afectar a los riñones.

También hay que tener en cuenta que no toda E. coli es peligrosa: muchas cepas forman parte normalmente de la flora intestinal. Lo preocupante en un análisis de agua es que su presencia, junto con otros indicadores como los enterococos, apunta a contaminación fecal y, por tanto, a la posibilidad de que también estén presentes otros microorganismos.

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