Adiós a los 120 km/h en las carreteras de España: la DGT lo cambia todo y no estamos preparados
España está viviendo un cambio histórico en la regulación de la velocidad en autovías y autopistas. Lo que hasta hace unos años era una referencia casi inamovible (los 120 kilómetros por hora como límite máximo) está empezando a desaparecer de manera progresiva en numerosos tramos del país. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha comenzado a aplicar límites de 100 km/h en determinadas autovías y autopistas con base en análisis técnicos y recomendaciones internacionales.
Aunque el Reglamento General de Circulación sigue estableciendo los 120 km/h como velocidad máxima permitida, la DGT ha decidido reducir la velocidad en algunos tramos concretos con el objetivo de reducir la siniestralidad y mejorar la seguridad en las carreteras españolas. El director de la DGT, Pere Navarro, ha aparecido en diversos medios para explicar los motivos de la medida, que se ha ido implementando de forma progresiva desde 2025 y se espera que se extienda durante 2026 a más tramos de vías de alta capacidad.
La nueva norma de la DGT en autovías y autopistas
Uno de los ejemplos más significativos es la AG-55, que conecta La Coruña con Carballo. En esta vía, algunos tramos presentan un límite permanente de 100 km/h, sobre todo en zonas con curvas cerradas, pendientes pronunciadas o visibilidad reducida.
Para reforzar la seguridad, se han instalado radares de tramo, «un sistema de cámaras que graban de forma continua, se identifica la matrícula de cada vehículo a la entrada y a la salida del tramo. Un ordenador relaciona las matrículas iguales, comprueba las tiempos de paso y calcula la velocidad media del vehículo. Cuando la velocidad media del recorrido está por debajo del límite, no hay infracción. Pero si la velocidad media del trayecto supera el límite, se tramita la denuncia de la infracción», detalla la DGT.
En el País Vasco, la AP-8 contará con seis tramos limitados a 100 km/h. Cataluña también presenta un caso singular con la AP-7, donde, gracias al uso de tecnología y algoritmos de gestión de tráfico, la velocidad máxima se ajusta en tiempo real en función de factores como la densidad de vehículos, el estado de la carretera y las condiciones meteorológicas.
El pasado 9 de noviembre, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) y el Servei Català de Trànsit (SCT) acordaron medidas para mejorar la seguridad y circulación en la autopista AP-7 tras su liberalización. Entre ellas destaca el refuerzo de los límites de velocidad: en Barcelona, entre Montornés del Vallés y El Papiol (km 132-161), la velocidad máxima se establece ahora en 100 km/h.
Motivos de la reducción
El cambio responde a varias razones técnicas y de seguridad:
- Estado de la carretera: tramos con firme deteriorado, pendientes o curvas pronunciadas pueden resultar peligrosos a 120 km/h.
- Visibilidad: zonas con baja visibilidad aumentan el riesgo de accidente, especialmente en condiciones de lluvia, niebla o neblina.
- Historial de siniestralidad: los tramos con más accidentes graves son priorizados para la reducción.
- Recomendaciones internacionales: la ONU, en su informe «Medidas recomendadas para mejorar la seguridad de la infraestructura vial», establece que reducir los límites de velocidad es una de las medidas más efectivas para disminuir la siniestralidad.
Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas hasta 2016, comenta lo siguiente: «En un mundo donde más de un millón de personas muere y más de 50 millones resultan heridas cada año por accidentes de tránsito, la seguridad vial es esencial. Más de la mitad de las víctimas están en edad laboral, generando sufrimiento y costos económicos de cientos de miles de millones de dólares, superiores a la asistencia al desarrollo en países de ingresos bajos y medios. Muchos accidentes se pueden prevenir: exceso de velocidad, alcohol, no usar cinturón, cascos o asientos infantiles, falta de respeto a peatones y ciclistas, y vías inseguras. Establecer objetivos de reducción de víctimas mejora la seguridad y reduce las muertes, motivando acción y apoyo político».
Velocidad variable: el futuro de la seguridad vial
La tecnología juega un papel clave en la implementación de límites dinámicos. La AP-7 en Cataluña sirve como ejemplo de cómo los sistemas inteligentes permiten ajustar la velocidad según las condiciones de la vía. El sistema funciona mediante sensores y algoritmos que evalúan en tiempo real la densidad de vehículos, la meteorología y la visibilidad. Cuando se detectan riesgos, los paneles electrónicos modifican la velocidad máxima permitida, informando a los conductores de manera inmediata.
La DGT enfatiza la necesidad de prestar atención a la señalización específica en cada tramo, así como a los paneles electrónicos que muestran cambios en tiempo real. «La velocidad excesiva o inadecuada ejerce una influencia muy negativa sobre tus capacidades para conducir y te expone con mucha facilidad a situaciones de alto riesgo. La probabilidad de morir o sufrir lesiones graves permanentes es mucho mayor en un accidente con velocidad excesiva que en otro con una velocidad más moderada. Esto sucede independientemente de si la causa última del accidente ha sido o no el exceso de velocidad».
