Otra final en la que Lamine Yamal no es el jugador franquicia del Barcelona

Lamine Yamal se apaga en las grandes citas, en las finales del Barcelona, donde deja de ser ese jugador franquicia al que todos apuntan

Raphinha es la superestrella del Barcelona

Lamine Yamal Barcelona
Lamine Yamal se duele ante Carreras. (EFE)

Lamine Yamal no termina de ser ese jugador completamente diferencial en las grandes finales con el Barcelona, en los partidos de peso. Ante el Real Madrid en el Clásico, en otro título en juego ante los blancos en apenas un año, el extremo español volvió a pasar sin pena ni gloria pese a que su equipo lograra alzar nuevamente el trofeo de campeón. Fue Raphinha una vez más el que se echó el equipo a su espalda y decidió este Clásico, autor del primer gol que abría la lata y del decisivo 3-2 que decidió la final.

Los dos goles de Raphinha valieron la Supercopa para el Barcelona y fue nuevamente el mejor jugador de su equipo. Con muchos menos focos que Lamine Yamal en el Barcelona, pero mucho más decisivo deportivamente, mucho más constante y con un rendimiento que se hace notar. Sus dos goles decidieron el encuentro y estuvo más activo y preciso durante todo el partido, siendo un incordio para los blancos.

Lejos queda la actuación de Lamine Yamal, que estuvo nuevamente cubierto por un Álvaro Carreras que ha demostrado ser ya su pesadilla, desde sus duelos con el Benfica ante el Barcelona. El lateral blanco ya dejó patente en el Clásico liguero que le tiene tomada la matrícula al internacional y en este duelo de la Supercopa nuevamente le supo tapar –incluso con un fuerte entrada que generó una pequeña tangana–.

Lamine Yamal ya venía de un Clásico muy pobre en el último ante el Madrid en el Santiago Bernabéu. El joven extremo quedó completamente anulado por la defensa del Real Madrid y por la intensa presión ambiental del estadio blanco, firmando una actuación muy por debajo de su nivel habitual, aunque lastrado por su lesión en el pubis. Yamal no pudo desplegar su habitual explosividad ni su desequilibrio en el uno contra uno, lo que facilitó el trabajo del entramado defensivo madridista.

En este Clásico pasó algo similar y solamente hay que ver sus estadísticas para darse cuenta. Si bien en el duelo liguero no llegó a disparar ni entre los tres palos –muchos menos marcar– y sin asistencias, en este logró dos tiros a puerta donde repelió Courtois. Recibió cinco faltas y cometió las mismas, desbordado por la falta de acierto (9 pases fallados de 55). Fue sustituido en los minutos finales por Ronald Araujo.

Barcelona no es sinónimo de Lamine Yamal

Lamine venía con molestias, con esos problemas en el pubis aún permanentes, de ahí su suplencia ante el Athletic, donde el Barça goleó sin necesitarle, de nuevo con Raphinha como el jugador referencial, el que marca diferencias y decide los partidos, un rol que este año está acaparando sin ninguna discusión el brasileño, el cuál está demostrando el potencial de este equipo sin el extremo español.

Las dudas rondan a Lamine, le atormentan, también su condición física, lejos del cien por cien en estos momentos, algo que le hace brillar con mucha más intermitencia de lo que acostumbró el curso pasado, al menos hasta que aparecieron esos dolores recurrentes. Yamal es diferencial, no cabe duda, pero se hace algo más pequeñito cuando llegan los partidos grandes…

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