Parece el Cañón del Colorado, pero está bajo el Océano Atlántico y los geólogos acaban de descubrir cómo se formó
A unos 1.000 kilómetros de la costa de Portugal se encuentra una enorme estructura submarina conocida como el complejo King’s Trough, una formación tan extensa que muchos científicos la comparan con el Cañón del Colorado.
Este sistema de fosas y cuencas, que se extiende por unos 500 kilómetros en el fondo del Océano Atlántico, ha intrigado a los geólogos durante décadas por su tamaño y por la dificultad para explicar su origen.
Un nuevo estudio publicado en la revista «Geochemistry, Geophysics, Geosystems» ha analizado esta gigantesca estructura con datos más detallados, y propone una explicación diferente a las teorías anteriores.
Cómo se formó el enorme «Gran Cañón del Atlántico»
El estudio fue liderado por un equipo del GEOMAR Helmholtz Centre for Ocean Research en Alemania, que decidió examinar el complejo King’s Trough con nuevas herramientas y conjuntos de datos más completos.
Para ello, los científicos utilizaron sonar de alta resolución con el objetivo de mapear con precisión el fondo marino. Además, recolectaron muestras de rocas volcánicas en distintos puntos del sistema de fosas para analizar su composición química, lo que permitió determinar su origen y antigüedad.
Los análisis revelaron varios hallazgos importantes. En primer lugar, los investigadores pudieron estimar cuándo se formó el complejo: el proceso habría ocurrido entre hace 37 y 24 millones de años.
Sin embargo, lo más revelador fue descubrir que en esa región existió temporalmente un límite entre placas tectónicas. Este límite habría generado el estiramiento y la fractura de la corteza oceánica, dando forma a la extensa red de fosas y cuencas que hoy se observa en el fondo del Atlántico.
Según el estudio, el proceso también estuvo influido por una pluma del manto, una columna de material caliente que asciende desde el interior profundo de la Tierra. Ese calor habría debilitado la corteza en esa zona concreta, facilitando que la frontera entre placas se desplazara hacia allí.
Los investigadores creen que esa combinación de presión tectónica y calor procedente del manto creó las condiciones perfectas para que el complejo King’s Trough se formara justo en ese lugar del océano.
Un fenómeno geológico poco común que ayuda a entender otros sistemas submarinos
A pesar de la magnitud de las fuerzas tectónicas involucradas, el proceso no fue lo suficientemente intenso ni duradero como para generar una gran dorsal oceánica como la Dorsal Mesoatlántica. En cambio, el sistema de fosas quedó como una estructura aislada en el fondo marino.
Con el tiempo, el límite entre placas tectónicas se desplazó más al sur, hacia la zona donde hoy se encuentran las Azores. Cuando esto ocurrió, el proceso de formación del King’s Trough se detuvo.
Los científicos también creen que la pluma del manto detectada en el estudio podría ser una rama temprana de la actual pluma del manto de las Azores, que hoy sigue activa unos 700 kilómetros más al sur.
Este descubrimiento también permite comparar el complejo con otro sistema similar que se está formando actualmente en el Atlántico: la Rift de Terceira, en la región de las Azores. Allí se observa un sistema de fosas de tamaño y actividad comparables.
Si esa comparación se confirma, los investigadores podrían tener algo muy poco común en geología: un ejemplo vivo de cómo se forman estos gigantescos cañones submarinos, influenciados tanto por el movimiento de las placas tectónicas como por el calor que asciende desde el interior del planeta.