Trucos de cocina

Los cocineros expertos coinciden: la mejor forma de asar castañas en casa es forrarlas con papel de aluminio para evitar que se quemen en el horno

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  • Javier Martínez
  • Javier Martínez Moris (Alcalá de Henares, 2005) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha trabajado en Libertad Digital y actualmente en OkDiario. Le apasiona la redacción de noticias de actualidad y deportes, dos de sus grandes intereses dentro del periodismo. Su objetivo es seguir aprendiendo y desarrollar su carrera profesional en el ámbito de la información.

Este sencillo truco ayuda a cocinar el fruto típico de otoño de forma sencilla

Con la llegada del otoño, las castañas vuelven a convertirse en uno de los alimentos de moda. Aunque prepararlas en casa puede parecer una tarea sencilla, conseguir que queden tiernas por dentro y que no se quemen durante la cocción supone todo un reto para numerosas personas.

Su aroma y su sabor hacen que sean habituales en los hogares durante los meses más fríos, a la vez que aparecen los puestos callejeros en los que se venden. Prepararlas en el horno de casa no siempre da el resultado esperado. En ocasiones, algunas pueden quedar demasiado tostadas en su exterior y duras en su interior.

Para evitar este problema, existen diferentes técnicas que permiten mejorar la cocción y conservar la humedad del fruto. La preparación previa, la temperatura del horno y el tiempo de cocinado son factores importantes para conseguir unas castañas tiernas y fáciles de pelar.

El truco del papel de aluminio para conseguir unas castañas más tiernas

Una de las técnicas recomendadas consiste en envolver las castañas en papel de aluminio antes de introducirlas en el horno. Este método ayuda a retener la humedad durante la cocción y permite que el calor se distribuya de forma más uniforme, evitando que la cáscara se queme antes de que el interior esté listo.

El primer paso consiste en seleccionar las castañas y comprobar que estén en buen estado. Después, hay que realizar un corte en forma de cruz en la cáscara con un cuchillo pequeño. Esta incisión es fundamental para facilitar el pelado y permitir que salga el vapor que se genera durante el calentamiento, reduciendo el riesgo de que las castañas exploten.

A continuación, se pueden dejar en remojo entre 15 y 30 minutos para favorecer que conserven la humedad. Una vez preparadas, se recomienda precalentar el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo, y distribuir las castañas en paquetes de papel de aluminio de unas 20 a 30 unidades, dejando una pequeña abertura para que pueda salir parte del vapor.

El tiempo de cocción orientativo es de unos 30 minutos, aunque puede variar según el tamaño de las castañas y las características del horno. Una vez fuera, conviene dejarlas reposar tapadas durante aproximadamente diez minutos. Este último paso ayuda a que la piel se desprenda con mayor facilidad y permite disfrutar de una textura más tierna.

Otras alternativas para preparar castañas en casa

Aunque el horno es una de las opciones más habituales, existen otras formas de cocinar castañas sin necesidad de recurrir a este método. Una de ellas es el microondas, que permite reducir considerablemente el tiempo de preparación. Para ello, también es necesario realizar un corte previo en la cáscara y colocarlas en un recipiente apto para este electrodoméstico, preferiblemente con tapa.

Además de su sabor, las castañas destacan por su composición nutricional. Según la Fundación Española de la Nutrición, 100 gramos aportan alrededor de 209 kilocalorías, 40 gramos de hidratos de carbono y 6,8 gramos de fibra. Aunque se clasifican habitualmente como frutos secos, su composición presenta características más próximas a las de los cereales que a las de otros alimentos de este grupo.

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