Recetas de la abuela

Níscalos en salsa de la abuela: receta tradicional con sabor auténtico

Receta de níscalos
níscalos en salsa.
Francisco María
  • Francisco María
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Receta de níscalos en salsa de la abuela: tradición, sabor y sencillez en un plato reconfortante. Aquí tienes los pasos.

Níscalos al ajillo

Arroz con níscalos

Guiso de ternera con níscalos

El otoño huele a leña, a bosque húmedo y a cocina casera. Es la época en la que las abuelas sacan la cazuela de barro y preparan esos guisos que perfuman toda la casa. Entre ellos, los níscalos en salsa ocupan un lugar especial: un plato sencillo, lleno de aroma y recuerdos. Cada cucharada tiene ese sabor que solo consiguen las recetas hechas sin prisas, con ingredientes humildes y mucho mimo.

Ingredientes

  • 700 g de níscalos frescos (bien limpios y cortados)
  • 1 cebolla grande
  • 3 dientes de ajo
  • 1 tomate maduro o una cucharada de tomate concentrado
  • 1 vaso pequeño de vino blanco
  • ½ cucharadita de pimentón dulce
  • 1 hoja de laurel
  • Unas ramas de perejil fresco
  • ½ cucharadita de harina (opcional, para espesar la salsa)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto
  • Agua o caldo suave (según la textura deseada)
  • Preparación paso a paso

    1. Limpieza de los níscalos. Pásales un paño húmedo o un cepillo suave para retirar la tierra y las agujas. Si ves que están muy sucios, puedes enjuagarlos rápido bajo el grifo, pero sécalos enseguida. Córtalos en trozos medianos y reserva.Níscalos
    2. Preparar el sofrito. Calienta un buen chorro de aceite de oliva en una cazuela. Añade la cebolla picada fina y deja que se cocine a fuego medio hasta que empiece a dorarse. Incorpora los ajos laminados y remueve con cuidado para que no se quemen. El aroma que desprende este punto ya empieza a recordar a la cocina de antes.
    3. Incorporar el tomate y el pimentón. Añade el tomate rallado o concentrado, deja que se cocine unos minutos hasta que pierda el agua y se vuelva espeso. Luego incorpora el pimentón, da un par de vueltas rápidas y enseguida pasa al siguiente paso para evitar que se amargue.
    4. Añadir los níscalos. Agrega las setas y remueve con suavidad. Al principio soltarán bastante agua, pero es parte del encanto: ese jugo se convertirá en la base de la salsa. Cocina unos 10 minutos hasta que empiecen a ablandarse.
    5. Verter el vino y el laurel. Añade el vino blanco y la hoja de laurel. Deja que el alcohol se evapore y, si prefieres una salsa más espesa, espolvorea un poco de harina y remueve bien.
    6. Cocinar a fuego lento. Cubre parcialmente con agua o caldo, ajusta de sal y pimienta, y deja que todo se guise despacio durante unos 20 minutos. El truco está en no tener prisa: cuanto más se mezclen los sabores, mejor quedará.
    7. Rectifica el punto de sal del guiso.
    8. Final y presentación. Espolvorea perejil fresco picado antes de servir y deja reposar unos minutos. Acompaña con pan de pueblo o unas patatas cocidas: la salsa pide mojar sí o sí.

    Consejos

    Este plato gana muchísimo si lo dejas reposar unas horas o incluso de un día para otro. El sabor se vuelve más redondo y profundo. Si te sobran, guárdalos o congélalos: bastará con calentarlos lentamente para que vuelvan a oler a cocina de la abuela.

    Información suplementaria

    Tiempo de preparación: 50 minutos

    Porciones: 4 personas

    Información nutricional: Aprox. 210 kcal por ración (bajo en grasa, rico en fibra, hierro y vitaminas del grupo B)

    Tipo de cocina: Tradicional española / de montaña

    Tipo de comida: Plato principal o guiso casero

    Quien disfruta de un buen guiso de otoño tiene mucho donde elegir esta temporada. Para los amantes de las setas de monte, la cazuela de patatas con níscalos y costillas adobadas es uno de esos platos que reconfortan de verdad. Si prefieres algo más ligero pero igual de sabroso, las setas de cardo salteadas con ajo y perejil se preparan en minutos. Para una mesa de domingo con más elaboración, la paella de setas con secreto ibérico combina el sabor del bosque con el del cerdo ibérico. Un arroz con el mismo espíritu otoñal es el arroz con setas al estilo Arguiñano, hecho a fuego lento y con mucho aroma. Y para terminar de aprovechar la temporada, el revuelto de setas con gambas es una cena rápida que no decepciona.

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