Es el fruto típico del otoño en España, pero poca gente les saca partido en la cocina: 5 recetas con castañas fáciles y aptas para principiantes

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La receta de Arguiñano para asar castañas en casa
Octubre y noviembre son los meses predilectos de la castaña. En Galicia se celebra el magosto, en Asturias se preparan con leche y en cualquier mercado se venden a granel. Aun así, las recetas con castañas siguen siendo una asignatura pendiente en muchas casas, donde el fruto se queda en el aperitivo de la tarde. Y si nos asinceramos, esto es una pena.
Seguramente parte del problema está en la mala fama que arrastra. Pelarlas lleva tiempo, la piel interior se resiste y no siempre queda claro si se deben cocer, asar o triturar. Pero hay preparaciones que requieren poco más que un horno, una olla y media hora libre.
Cinco recetas con castañas fáciles para aprovechar el fruto del otoño
Estas son cinco opciones pensadas para quien cocina con castañas por primera vez. Hay dos saladas, una de acompañamiento y dos dulces, y ninguna exige técnicas complicadas.
Desde luego, en todas se pueden usar castañas ya cocidas o envasadas al vacío, que se venden peladas en la mayoría de supermercados y ahorran el paso más pesado.
1. Castañas asadas al horno
Es la receta más básica y la mejor forma de empezar. Solo hace falta un corte en la cáscara para que el vapor salga y la castaña no reviente en el horno. El resultado es el mismo que el de los puestos callejeros, pero en casa y en unos 30 minutos.
Para esta receta basta con tener a mano lo siguiente:
El proceso para asarlas en el horno es muy sencillo y sigue estos pasos:
- Precalentar el horno a 200 °C.
- Lavar las castañas y hacer un corte en cruz en la parte abombada de cada una.
- Colocarlas en una bandeja, rociarlas con un poco de agua y hornear unos veinte minutos, hasta que estén tiernas al pincharlas.
- Envolverlas en un paño de cocina unos minutos y pelarlas todavía calientes.
En freidora de aire, el proceso es el mismo: unos quince minutos a 180 °C.
2. Crema de calabaza y castañas
La calabaza también está en plena temporada, y juntas forman una crema suave con un punto dulce. Es un plato ligero para las cenas de otoño que se puede congelar en raciones.
Para preparar la crema para cuatro personas se necesitan estos ingredientes:
- 600 g de calabaza pelada y troceada.
- 200 g de castañas cocidas y peladas.
- Una cebolla.
- Una cucharada de mantequilla o aceite de oliva.
- 750 ml de caldo de verduras.
- Sal, pimienta y nuez moscada.
- Unas nueces para decorar.
Una vez reunido todo, la elaboración se resuelve en poco más de media hora:
- Pochar la cebolla picada en la mantequilla durante cinco minutos.
- Añadir la calabaza y las castañas, remover y cubrir con el caldo.
- Cocer a fuego medio unos 25 minutos, hasta que la calabaza esté blanda.
- Triturar, salpimentar y añadir una pizca de nuez moscada.
- Servir con las nueces picadas por encima.
3. Patatas salteadas con setas y castañas
Una guarnición que funciona sola como plato principal o al lado de un filete o un pescado. Setas y castañas coinciden en el mercado en las mismas semanas, así que es una receta muy de temporada.
Para cuatro raciones, la lista de la compra es corta:
- 500 g de patatas.
- 250 g de setas o champiñones.
- 150 g de castañas cocidas y peladas.
- Un diente de ajo.
- Una cucharada de mostaza antigua.
- Aceite de oliva, sal y perejil.
La preparación se hace en dos fases, primero en la olla y después en la sartén:
- Pelar y trocear las patatas, y cocerlas en agua con sal unos doce minutos.
- En una sartén con aceite, dorar el ajo laminado y saltear las setas cinco minutos.
- Incorporar las patatas escurridas y las castañas troceadas, y saltear todo junto.
- Retirar del fuego, añadir la mostaza y el perejil picado, y mezclar.
4. Castañas con leche
Es uno de los postres tradicionales del norte de España, sobre todo en Galicia y Asturias. Se toma caliente o frío y solo necesita cinco ingredientes que casi siempre hay en la despensa.
Estos son los ingredientes necesarios para cuatro personas:
- 300 g de castañas peladas.
- Un litro de leche.
- Una rama de canela.
- La piel de medio limón.
- Cuatro cucharadas de azúcar.
- Una pizca de sal.
La clave de este postre está en la cocción lenta, que se hace de la siguiente manera:
- Si las castañas están crudas, hervirlas cinco minutos en agua y retirar la piel interior.
- Poner la leche en una olla con la canela, la piel de limón, el azúcar y la sal.
- Añadir las castañas y cocer a fuego lento entre 30 y 40 minutos, removiendo de vez en cuando.
- Retirar la canela y el limón, y servir.
5. Bizcocho de castañas
Para quien quiera probar la castaña en repostería, este bizcocho es el paso más sencillo. La castaña triturada aporta humedad y un sabor que recuerda al de los frutos secos tostados.
Para un molde mediano hacen falta estos ingredientes:
- 200 g de castañas cocidas y peladas.
- Tres huevos.
- 150 g de azúcar.
- 100 g de mantequilla derretida.
- 150 g de harina.
- Un sobre de levadura química.
- Una pizca de sal.
La masa se prepara en un solo bol y después pasa directamente al horno:
- Triturar las castañas hasta obtener un puré.
- Batir los huevos con el azúcar hasta que blanqueen y añadir la mantequilla y el puré.
- Incorporar la harina tamizada con la levadura y la sal.
- Verter en un molde engrasado y hornear a 180 °C entre 35 y 40 minutos.
Trucos para realizar estas recetas con castañas sin complicaciones
Pelar las castañas es el paso que más echa para atrás, pero hay formas de simplificarlo. La principal es pelarlas en caliente, justo después de asarlas o cocerlas, porque en frío la piel interior se pega a la carne.
Y si se van a cocer, conviene hacer antes un corte en la cáscara. Troceadas y hervidas, las cáscaras se abren en unos quince minutos.
Las castañas crudas, además, pierden parte de su sabor áspero si se dejan reposar alrededor de una semana antes de cocinarlas, ya que baja la concentración de taninos.
Beneficios de la castaña: ¿Qué aporta a nuestra salud este fruto otoñal?
Aunque se suele meter en el grupo de los frutos secos, su perfil nutricional es muy distinto. La Fundación Española de la Nutrición (FEN) señala que su composición se parece más a la de los cereales, por su alto contenido en almidón y en fibra.
Cada 100 gramos aportan menos de 200 kilocalorías, frente a las cerca de 570 de las almendras o las 550 de los anacardos. Alrededor de la mitad de su peso es agua, y el resto son sobre todo hidratos de carbono complejos, con muy poca grasa. Otros nutrientes que destacan son estos:
- Unos siete gramos de fibra por cada 100 gramos.
- Potasio, fósforo y magnesio.
- Entre el 35% y el 45% de la vitamina C diaria recomendada cuando se consumen crudas (la cocción reduce esa cantidad).
- Carotenoides como la luteína y la zeaxantina, además de polifenoles.
Por último y como dato curioso, la castaña también se muele para hacer harina. Como no contiene gluten de forma natural, esa harina se usa en panes y bizcochos para personas celíacas, siempre que el envase garantice que no hay contaminación cruzada.