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Alan Peiró, adiestrador canino: «Si tu perro tira de la correa cuando lo sacas a pasear, el problema no es la correa sino la gestión de sus emociones»

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Un perro paseando. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Salir a pasear con un perro que tira constantemente de la correa puede convertir una rutina diaria en una fuente de tensión.

Muchos propietarios prueban distintos arneses o correas para corregir esta conducta, pero Alan Peiró señala que la explicación se encuentra en la forma en la que el animal gestiona sus emociones durante el paseo.

¿Por qué un perro tira de la correa durante el paseo?

Los tirones no siempre responden a una falta de obediencia. Un perro puede tensar la correa cuando siente una elevada excitación, ansiedad o demasiados estímulos a su alrededor. También puede influir la falta de comunicación con la persona que lo acompaña.

Por este motivo, cambiar continuamente de correa o de arnés no resuelve el problema. El accesorio forma parte del paseo, pero no determina por sí solo cómo responde el animal ante aquello que encuentra en la calle.

El objetivo es conseguir que el perro afronte la salida con un nivel de activación adecuado. Para ello, es importante observar su comportamiento y detectar qué situaciones provocan que aumente su excitación.

¿Cómo debe ser un paseo para evitar que el perro tire?

El paseo no debería limitarse a caminar durante un periodo determinado o a conseguir que el animal gaste energía. También puede convertirse en un espacio para explorar, comunicarse y aprender a gestionar diferentes estímulos.

Una de las claves que señala Peiró en su cuenta de Instagram (@adiestramiento_n.humedas) es incorporar momentos de calma. El perro necesita disponer de pausas durante las que pueda reducir su nivel de activación antes de continuar.

La exploración mediante el olfato desempeña un papel importante, ya que permite al animal interactuar con su entorno en lugar de avanzar de forma constante.

El vínculo con su tutor constituye otro elemento relevante. Una comunicación clara ayuda a que el perro pueda entender mejor las situaciones que aparecen durante el recorrido y responder de una manera menos impulsiva.

La correa y el arnés no solucionan por sí solos los tirones de los perros

Los accesorios siguen siendo necesarios para garantizar un paseo seguro, pero Peiró cuestiona que sustituirlos repetidamente sea suficiente para modificar la conducta.

Según explica el experto, muchos tutores buscan una solución cambiando una y otra vez de correa o arnés, cuando el origen del problema puede encontrarse en la gestión emocional del paseo.

Su planteamiento pone el foco en trabajar las causas que acompañan al comportamiento. Si el animal sale a la calle excesivamente excitado, cualquier estímulo puede incrementar todavía más su nivel de activación y favorecer los tirones.

Por eso, la educación canina implica observar al perro y adaptar el recorrido a sus necesidades. No todos los animales reaccionan igual ante otros perros, personas, ruidos o espacios concurridos. Identificar esos desencadenantes permite trabajar de forma más específica.

La importancia de la calma y el olfato en los paseos

Peiró defiende que un paseo estructurado debe combinar diferentes momentos: calma, exploración y comunicación con la persona. El objetivo no consiste únicamente en recorrer una determinada distancia, sino en favorecer una experiencia en la que el perro pueda regularse.

Esta perspectiva también modifica la manera de interpretar los momentos en los que el animal se detiene a olfatear. En lugar de considerarlos una interrupción del paseo, forman parte de la exploración del entorno y pueden contribuir a que la salida resulte menos intensa.

El proceso, además, requiere constancia. La conducta no cambia de un día para otro y las rutinas deben mantenerse para que el perro pueda aprender progresivamente a gestionar mejor la excitación. Como resume Peiró, cuando existe una comunicación real entre el animal y su dueño, la conducta con la correa puede mejorar.

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