Los expertos en bienestar animal coinciden: «Los perros disfrutan de las caricias, pero no todas son igual de cómodas»
Acariciar a un perro es una de las formas más habituales de demostrarle afecto. Sin embargo, no todos los mimos generan la misma respuesta.
Juan Manuel Liquindoli, experto en comportamiento animal y creador de Filosofía Animal, explica en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok (@filosofia.animal) que los perros disfrutan de las caricias, aunque cada ejemplar puede tener sus propias preferencias.
El contacto físico es una forma habitual de relacionarse con las mascotas, pero permitir una caricia no significa necesariamente que el perro quiera mantenerla.
Cada animal expresa de una manera diferente cómo está viviendo ese contacto y puede mostrar señales que indican si está cómodo o si prefiere que la interacción termine.
Según Liquindoli, la evidencia científica muestra que la conducta de los perros tiene un correlato fisiológico. Los cambios que se producen en su sistema nervioso dejan señales en su comportamiento, por lo que observar al animal permite obtener información sobre su reacción ante las caricias.
Hay que destacar que no existe una única forma de acariciar a todos los perros. El especialista insiste en que no hay dos animales iguales y que resulta necesario reconocer cuándo un perro está a gusto con el contacto y cuándo quiere que le dejen en paz.
Además de la zona del cuerpo, también influye la forma en la que se produce la interacción.
¿Qué zonas del cuerpo pueden incomodar más a los perros?
Las patas, la parte baja de la cola y el cuello son las zonas que generan mayor incomodidad en los perros. Por otro lado, también hay determinadas formas de contacto que los animales toleran peor.
Entre ellas aparecen sujetar el hocico o inmovilizar al perro, ya que estas acciones restringen su capacidad de movimiento. En estos casos, permanecer quieto tampoco significa necesariamente que el animal esté disfrutando de la interacción.
Los hombros y el pecho están asociados a una mayor estabilidad fisiológica durante las caricias. Esto no significa que todos los perros prefieran necesariamente estas zonas, ya que cada mascota puede reaccionar de manera diferente y tener sus propias preferencias.
¿Cómo saber si un perro está incómodo durante las caricias?
El lenguaje corporal ofrece diferentes pistas para detectar que un perro no disfruta del contacto. Entre las señales de apaciguamiento se encuentran parpadear, quedarse inmóvil, desviar la mirada o la cabeza, levantar una pata o lamerse el hocico.
También pueden aparecer conductas de desplazamiento. Algunas de ellas son bostezar, sacudirse, rascarse o jadear. A estas se suman conductas redirigidas, entre las que figuran lamer objetos, dirigir la atención hacia otro estímulo y olfatear el suelo.
Estas señales deben observarse dentro del conjunto de la interacción. Un comportamiento aislado no permite determinar por sí mismo que el perro esté incómodo.
Por ejemplo, un bostezo puede responder a diferentes circunstancias, por lo que resulta relevante comprobar si aparecen varias señales al mismo tiempo durante las caricias.
La recomendación de Liquindoli es aprender a escuchar lo que cada mascota expresa con su cuerpo. Si el animal muestra incomodidad, lo adecuado es respetar sus señales y darle espacio. De esta manera, las caricias pueden convertirse en una interacción basada en la confianza y no en una imposición del contacto físico.