Amancio Ortega

El pequeño pueblo de montaña donde nació Amancio Ortega: viven sólo 40 habitantes y con una estación de ferrocarril del siglo XIX que sigue funcionando

pueblo Amancio Ortega
Blanca Espada

Amancio Ortega nació en Busdongo de Arbas, en León, aunque apenas tuvo tiempo de crecer allí. Su padre era ferroviario y los cambios de destino de la familia hicieron que primero se trasladaran al País Vasco y, más tarde, cuando tenía 12 años se fueron a A Coruña. Fue en Galicia donde Ortega comenzó a trabajar en el sector textil con sólo 14 años  y cómo recadero de una camisería y donde abriría luego en 1975 la primera tienda de Zara. Su pueblo natal quedó a cientos de kilómetros y hoy es una localidad diminuta que tiene alrededor de 40 habitantes.

Busdongo se encuentra en plena montaña leonesa, muy cerca del puerto de Pajares y a unos 1.300 metros de altitud. El dato de población resulta todavía más llamativo al compararlo con el de mediados del siglo pasado. En 1950 vivían allí 777 personas. Por entonces, la estación, la carretera, las minas y la ganadería mantenían una actividad que fue desapareciendo con los años. La estación de tren, sin embargo, sigue hoy en día en servicio.

Así es el pueblo natal de Amancio Ortega

Busdongo pertenece al municipio de Villamanín y está a unos 53 kilómetros de León. La N-630 pasa junto al pueblo y el puerto de Pajares queda a tan sól cinco kilómetros. Asturias, por tanto, está prácticamente al otro lado de la montaña. Al llegar al pueblo se distinguen dos partes. La más antigua es la de la iglesia de San Juan Bautista. La otra surgió junto a las vías y la estación, ya que el tren tuvo tanto peso en Busdongo que acabó formándose un barrio a su alrededor.

Las cifras de población cuentan bien lo que ocurrió después. Busdongo tenía 312 habitantes en 1900 y alcanzó los 777 en 1950. En 2016 quedaban 55 y actualmente la cifra ronda los 40 vecinos. El pueblo que vio nacer a Amancio Ortega es hoy mucho más pequeño que aquel en el que trabajaban ferroviarios, mineros y ganaderos durante la primera mitad del siglo XX pero conserva todo su encanto y es de hecho, de los que más se recomiendan para una escapada si te encuentras en Asturias.

Una estación del siglo XIX que todavía recibe trenes

La estación es seguramente lo más llamativo de Busdongo. Se construyó con la línea ferroviaria de Pajares, la histórica conexión por tren entre León y Asturias, y todavía continúa funcionando. Durante décadas, pasar de una provincia a otra obligaba a salvar una zona especialmente complicada de la Cordillera Cantábrica. Busdongo quedó justo en ese recorrido y el movimiento ferroviario terminó formando parte de la vida del pueblo. No es casualidad que el padre de Amancio Ortega trabajara precisamente en el ferrocarril.

La situación cambió con las nuevas infraestructuras. Por carretera, la autopista del Huerna restó tráfico al paso tradicional por Pajares. Y en el caso del tren, la puesta en servicio de la variante de Pajares también redujo el protagonismo de la antigua línea. Sin embargo, muy cerca aparece otro vestigio de aquella etapa: el túnel de La Perruca cuya fachada está incluida por el Ayuntamiento de Villamanín entre los elementos que merece la pena conocer en la zona.

Qué ver en Busdongo de Arbas

La iglesia de San Juan Bautista se encuentra en la parte antigua del pueblo y es uno de sus principales edificios. El templo fue construido en el siglo XVIII y conserva un retablo barroco y un mosaico dedicado a Santa Teresa. Busdongo está además dentro de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga, declarada por la UNESCO en 2005. Su territorio reúne hayedos, robledales, sabinares, zonas de matorral de alta montaña y espacios asociados al río Bernesga y sus afluentes. En este entorno también están presentes especies como el oso pardo cantábrico y el lobo ibérico.

La altitud se nota especialmente durante el invierno. Las nevadas y las heladas son habituales y las temperaturas pueden caer muy por debajo de cero. Los veranos, en cambio, son cortos. Para recorrer los alrededores a pie, los meses con temperaturas más suaves resultan mucho más cómodos

 

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Un pueblo que llegó a rozar los 800 habitantes

Los cerca de 40 vecinos actuales contrastan con los 777 que Busdongo alcanzó en 1950. El desarrollo del ferrocarril y la carretera, junto con la minería y el pastoreo, estuvieron detrás de aquel crecimiento. Después llegaron el descenso de población y la pérdida de parte de su importancia como punto de comunicaciones. A pesar de ello, todavía quedan bastantes huellas de aquel pasado. La estación continúa abierta, el barrio surgido a su alrededor permanece claramente diferenciado del núcleo antiguo y el patrimonio ferroviario sigue siendo una de las señas de identidad de Busdongo.

Amancio Ortega apenas pasó allí sus primeros meses de vida antes de que su familia se marchara. Su lugar de nacimiento, sin embargo, conserva una historia marcada por el tren y por su posición en uno de los pasos tradicionales entre León y Asturias.

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