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Arthur Conan Doyle: «El hombre débil se vuelve fuerte cuando no tiene nada, porque sólo entonces puede sentir la locura de la desesperación»

Arthur Conan Doyle
Blanca Espada

Sherlock Holmes convirtió a Arthur Conan Doyle en uno de los escritores británicos más conocidos de su época, aunque el autor escocés no sólo fue creador del célebre detective. Escribió mucho más libros de aventuras, ciencia ficción y varias novelas históricas. Y a este último género pertenece La compañía blanca, donde aparece una frase especialmente dura sobre lo que puede hacer una persona cuando se ve acorralada: «El hombre débil se vuelve fuerte cuando no tiene nada, porque sólo entonces puede sentir la locura de la desesperación».

Conan Doyle habla aquí de perder el miedo cuando parece que ya no queda nada que perder. Es decir, que alguien que normalmente evitaría el peligro puede reaccionar de forma muy distinta si siente que ha llegado al límite. La frase no presenta esa situación como una hazaña ni convierte el sufrimiento en una virtud sino que lo que describe es la fuerza que puede surgir de la desesperación y hasta dónde puede llevar a una persona.

Arthur Conan Doyle: «El hombre débil se vuelve fuerte cuando no tiene nada, porque sólo entonces puede sentir la locura de la desesperación»

La palabra «débil» es importante para entender la cita. Conan Doyle parte de alguien que, en condiciones normales, no parece capaz de enfrentarse a una situación determinada. Sin embargo, todo cambia cuando esa persona siente que ya no tiene nada que perder. Si lo pensamos es fácil de entender porque el miedo siempre se asocia a la posibilidad de perder algo y ese  temor influye en muchas decisiones y hace que midamos hasta dónde estamos dispuestos a llegar.

¿Pero qué ocurre cuando alguien cree que ya lo ha perdido todo? Ese es el escenario al que apunta Conan Doyle. Desaparecen algunos de los motivos que antes obligaban a actuar con cautela y pueden aparecer decisiones mucho más arriesgadas. Además la parte más llamativa llega al final cuando señala «la locura de la desesperación». El autor no habla de una fortaleza tranquila o meditada sino que describe un impulso nacido en una situación extrema. Por eso la cita tiene un tono bastante más oscuro de lo que puede parecer cuando se utiliza simplemente como una frase sobre hacerse fuerte ante los problemas.

La frase pertenece a La compañía blanca

Para encontrar esta cita hay que salir del Londres de Sherlock Holmes y viajar hasta la Edad Media. Conan Doyle la incluyó en La compañía blanca, una novela histórica de aventuras publicada a finales del siglo XIX. La historia está ambientada en el siglo XIV y lleva a sus personajes a un mundo de guerras, viajes y enfrentamientos. El peligro está muy presente durante el relato, por lo que la referencia a la fuerza y la desesperación encaja en un escenario en el que los protagonistas se ven obligados a enfrentarse a situaciones límite.

Además, la idea de Conan Doyle se entiende bien con la expresión «no tener nada que perder» que nosotros seguimos utilizando hoy en día. Normalmente la decimos cuando una persona decide arriesgarse porque el fracaso apenas cambiaría su situación. En La compañía blanca, la idea adquiere un tono mucho más extremo. Una persona desesperada puede dejar de comportarse como lo hacía hasta ese momento. Las amenazas pierden eficacia si aquello con lo que se amenaza ya no importa o se considera perdido.

La novela forma parte de una faceta de Conan Doyle que quedó inevitablemente eclipsada por Holmes. El escritor tenía un enorme interés por la historia y no quería que toda su carrera quedara reducida a las aventuras del detective más famoso de todos.  Tampoco fue la única ocasión en la que salió del misterio. Conan Doyle escribió ciencia ficción y creó al profesor Challenger, protagonista de El mundo perdido, otra de sus obras más conocidas.

Arthur Conan Doyle más allá de Sherlock Holmes

Arthur Conan Doyle nació en Edimburgo el 22 de mayo de 1859 y estudió Medicina. Compaginó durante un tiempo su trabajo como médico con la escritura hasta que el éxito literario terminó imponiéndose. Sherlock Holmes apareció por primera vez en Estudio en escarlata, publicada en 1887. El personaje alcanzó una popularidad enorme y acabó ocupando un espacio que el propio escritor reservaba también para otros géneros.

Su biografía tuvo además capítulos bastante alejados de la literatura detectivesca. Conan Doyle intervino públicamente en distintas causas y durante sus últimos años se convirtió en un firme defensor del espiritismo. También creyó auténticas las fotografías de las llamadas hadas de Cottingley, un episodio que todavía aparece con frecuencia al hablar de su vida.

Murió en 1930, a los 71 años. Sherlock Holmes continúa siendo su creación más famosa, pero La compañía blanca permite encontrarse con un Conan Doyle diferente. Y esta frase es un buen ejemplo: detrás de ella no hay una lección sobre triunfar ante la adversidad, sino una observación bastante incómoda sobre lo que puede suceder cuando alguien llega a pensar que ya no tiene nada que perder.

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