Tostadas de ricotta batida y tomates confitados

Hay aperitivos que destacan por su sencillez y que se pueden hacer fácil en casa. Como las tostadas de ricotta batida y tomates confitados.
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Hay mañanas de fin de semana en las que apetece desayunar despacio, sin mirar el reloj, disfrutando de bocados que parecen salidos de una pequeña trattoria italiana pero preparados en la cocina de casa con cero complicaciones. Estas tostadas de ricotta batida con tomates confitados juegan exactamente en esa liga. Combinan la creencia de que lo sencillo siempre gana con el contraste perfecto entre la suavidad láctea del queso y el dulzor concentrado de unos tomates que han pasado una hora cociendo despacito en su propio aceite de oliva.
Ingredientes
Cómo hacer Tostadas de ricotta batida y tomates confitados paso a paso
- Precalienta el horno a 140°C. Coloca los tomates cherry enteros y los trozos de ajos en una fuente pequeña de horno, de manera que queden bastante apiñados.
- Añade las hierbas frescas y sumerge todo con aceite de oliva virgen extra hasta cubrir al menos la mitad de los tomates. Hornea durante una hora o hasta que veas que la piel se arruga y se rompe ligeramente, liberando sus jugos.
- Mientras se confitan los tomates, saca la ricotta de la nevera y ponla en un bol junto con la ralladura de limón, una pizca generosa de sal y pimienta. Bate con unas varillas manuales o una batidora de émbolo durante uno o dos minutos hasta que adquiera una textura completamente sedosa, ligera y aireada.
- Corta las rebanadas de pan y tuéstalas en una sartén con un hilo de aceite o en la tostadora hasta que queden bien crujientes por fuera pero mantengan la miga tierna.
- Unta una capa generosa de la ricotta batida sobre cada tostada caliente.
- Corona con los tomates confitados templados, añade por encima un par de cucharadas del aceite aromático que ha quedado en la bandeja del horno y termina con unas escamas de sal y una vuelta de pimienta negra.
Trucos para que salga perfecto
El secreto de la ricotta batida está en eliminar el exceso de suero si notas que el queso viene demasiado húmedo, escurriéndolo unos minutos en un colador de malla fina antes de meterlo en el bol. Para los tomates, nunca subas la temperatura del horno buscando velocidad; el confitado exige calor bajo y constante para que el azúcar natural del fruto caramelice sin quemarse, creando un almíbar sabroso que luego impregna el pan. 
Variantes de la receta
En caso de que no puedas conseguir ricotta fresca puedes sustituirla fácilmente con queso fresco de cabra o de oveja bien escurrido o incluso con queso crema de untar diluido con un poco de crema espesa. Durante la temporada de verano si no quieres usar el horno puedes simplemente saltear los tomates en una sartén caliente con un poco de aceite y azúcar morena hasta que se caramelicen.
Con qué acompañar Tostadas de ricotta batida y tomates confitados
Este plato tiene tanta personalidad que funciona de maravilla como un almuerzo ligero o una cena informal acompañado simplemente de una ensalada de hojas verdes con un aliño cítrico y limpio. Si organizas un picoteo con amigos, puedes cortar las tostadas en porciones más pequeñas tipo crostini y presentarlas en una tabla de madera junto a una copa de vino blanco fresco, como un verdejo o un chardonnay joven con buena acidez.
Cómo conservar Tostadas de ricotta batida y tomates confitados
Las tostadas deben montarse justo en el momento de comerlas para evitar que el pan se ablande con la humedad del queso y el aceite. Sin embargo, puedes preparar los tomates confitados con varios días de antelación y guardarlos en un tarro hermético cubiertos con su propio aceite en el frigorífico, donde aguantan perfectamente hasta una semana.
Información nutricional
Tiempo de preparación: 1 hora y 10 minutos
Porciones: 4 tostadas generosas
Tipo de cocina: Mediterránea moderna / Desayuno salado
Tipo de comida: Brunch, entrante o cena ligera
Calorías totales aproximadas: Unas 420 kcal por ración (dependiendo de la generosidad con el aceite de oliva y el grosor del pan).