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Carlos Rodríguez, experto en veterinaria (62 años): «A partir de los 7 años de edad, un perro debe seguir ejercitando sus articulaciones»

Perro viejo en un jardín. Foto: Magnific
Perro viejo en un jardín. Foto: Magnific
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Casi siete millones de perros conviven hoy con familias en España, según el Estudio de Censos 2025 de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC) y Veterindustria, la Asociación Empresarial Española de la Industria de Sanidad y Nutrición Animal.

La cifra muestra cuánto se integran los perros en la vida familiar, incluida la etapa en la que envejecen.

Cuando un perro empieza a envejecer, surge una pregunta frecuente entre sus dueños, relacionada con cuánto ejercicio conviene mantener, si es mejor bajar el ritmo de los paseos o evitar que corra para proteger las articulaciones.

A esa pregunta responde Carlos Rodríguez, veterinario conocido por el programa de televisión Como el perro y el gato. Su planteamiento contradice un supuesto difundido, ya que sostiene que envejecer no equivale a moverse menos.

¿A partir de qué edad debe un perro seguir ejercitando las articulaciones?

Según Carlos Rodríguez, la etapa sénior arranca entre los 7 y los 8 años, aunque varía según el tamaño, la raza y las características de cada animal. La clave, más que dejar de mover al perro, está en ajustar el tipo de ejercicio a la nueva etapa.

«Si les dejamos que cada vez hagan menos y menos, veremos que cada vez tienen menos capacidad», explica el veterinario Rodríguez. «Si te duele la rodilla, tienes que seguir ejercitando la articulación para que no se atrofie totalmente», añade como ejemplo.

En la misma línea, según recoge La Vanguardia, el Manual MSD de Veterinaria explica que un nivel diario de actividad leve o moderada ayuda a conservar la movilidad en perros con artrosis, mientras que el exceso de esfuerzo agrava el dolor.

De ahí que un perro mayor no tenga por qué salir a pasear menos tiempo. Cambia el ritmo, no la duración, con paseos más pausados, menos tirones y sin pedirle el mismo esfuerzo que a los tres años.

El peso, un factor clave para las articulaciones de los perros mayores

Carlos Rodríguez señala el control del peso como otro punto central del cuidado en esta etapa. Con la edad, es habitual que los perros pierdan masa muscular y bajen su gasto energético, un cambio que favorece la acumulación de grasa.

El sobrepeso se vincula con problemas en las articulaciones, menor capacidad para hacer ejercicio y peor calidad de vida. Mantener el peso ajustado es una de las medidas preventivas para retrasar la artrosis, según el Manual MSD de Veterinaria.

Carlos Rodríguez recomienda un gesto simple para detectar el exceso de peso, pasar la mano por el costado del animal sin presionar. Si las costillas cuestan de notar, conviene consultar con el veterinario, ya que puede haber sobrepeso.

La alimentación, en esta etapa, debe ajustarse a la edad, el tamaño, el nivel de actividad y el estado de salud de cada perro, siempre bajo el criterio del veterinario y no a partir de una dieta improvisada en casa.

El pelo y la piel, señales de la salud de un perro mayor

Sobre el pelo, Carlos Rodríguez advierte que «el pelo y la piel son los primeros órganos que deciden dejar sin recursos cuando hay poca vitalidad o se come mal». Por eso, si un perro pierde pelo en exceso o presenta cambios llamativos en la piel, conviene no atribuirlo solo a la edad.

Otro rasgo habitual en la vejez de los perros son las callosidades en los codos, que aparecen por el roce con superficies duras. No siempre indican un problema de salud, aunque cualquier cambio que se mantenga en el tiempo debería revisarlo un veterinario.

La medicina veterinaria recomienda detectar pronto estos cambios en los perros sénior. Las guías de la Asociación Estadounidense de Hospitales para Animales (AAHA, por sus siglas en inglés American Animal Hospital Association) aconsejan vigilar el peso, la masa muscular y la movilidad en esta etapa.

Esas mismas guías aconsejan ajustar la alimentación y la actividad física de cada perro sénior cuando haga falta.

La artrosis: una enfermedad infradiagnosticada en los perros mayores

La artrosis es una de las afecciones que más pasan desapercibidas en perros mayores. Un estudio recogido por la AAHA en 2026 advierte que un diagnóstico más temprano permitiría controlar mejor el dolor y mantener la calidad de vida del animal.

Frente a estos cambios, conviene prestarle más atención al perro, ajustar los paseos a su ritmo, vigilar el peso, revisar la alimentación y acudir al veterinario en cuanto se note algo distinto, en lugar de simplemente reducir su actividad.

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