Los chiringuitos de Formentera se rebelan y por segundo año consecutivo no desmantelan sus instalaciones entre el 15 de enero y el 15 de febrero, tal y como están obligados por el contrato de concesión y el reglamento de Costas. El año pasado la negativa de los concesionarios a cumplir con lo contemplado en este normativa se saldó con una multa de 1.500 euros, algo que todo apunta sucederá en esta ocasión, si bien el Govern podría aumentar la cuantía de la misma por reiteración del incumplimiento e incluso revocar la concesión.