Pilar Peiró, la víctima del hombre más denunciado por violencia de género de toda España, tuvo que soportar todo tipo de episodios violentos desde prácticamente el primer día en que conoció a su agresor. Las agresiones se sucedían constantemente tanto en plena calle como en el domicilio familiar, frente a sus hijos o desconocidos, a plena luz del día y a altas horas de la madrugada. La brutalidad física estalló de forma definitiva con el nacimiento del hijo que tuvieron en común.