¿Un corredor verde limón o simple bufonada ecolo-woke?
Leo en la prensa local un titular según el cual los socialistas de Baleares, o sea, el PSIB-PSOE en el que manda Armengol tutelada por el «puto amo», Pedro Sánchez, ahora pretende que el Govern que preside Marga Prohens (PP) entierre la Vía de Cintura de Palma y hacer un corredor verde. Desde luego, todo apunta a que se trata de otra jugada trilera de la comedia woke en la que andamos instalados desde mediados del año 2018.
Conviene recordar que el Pacte de Progrés en el que reinaba Armengol se pasó ocho años de corrido sin hacer ninguna obra pública de envergadura. La nada más absoluta, entre 2015 y 2023, y mucho cántico Cumbayá. Con el añadido de permanentes irregularidades en el período Covid19 y demás.
Incluso el primer Pacte, que presidió un sobrevalorado Francesc Antich, lo único que hizo fue desdoblar un tramo de la carretera de Valldemossa, por la necesidad de garantizar el acceso imprescindible al Hospital universitario de Son Espases. Nada más. Es más, el sobrevalorado Antich –yo estuve en la rueda de prensa-, a propósito del proyecto de Son Espases se limitaría a decir: «Con todo el dolor de mi corazón (sic), la ubicación de Son Espases es la correcta». Le dolía el corazón porque Matas tenía razón. Encontró el proyecto de construcción, ya hecho, y en los cajones con la correspondiente memoria económica. Para después sacarse de la manga un montículo como forma de satisfacer a los monjes, curas o lo que sea de La Real tan molestos como estaban, por el impacto visual. Incluso habilitó un paso elevado y sin el preceptivo informe de impacto ambiental. Y aquí no pasó nada de nada.
En el segundo Pacte, de nuevo con el sobrevalorado Francesc Antich, llegó la nada más absoluta y menos mal que Jaume Matas ya había desarrollado todo un ambicioso plan de infraestructuras públicas. Llámenme facha, plis.
El gran proyecto de la izquierda se hizo visible allá por febrero de 2022 con la remodelación del Paseo Marítimo de Palma; abriéndose a fondo las tripas del lugar. Como pagador, la Autoridad Portuaria dependiente del Ministerio de Fomento, Gobierno de España o sea el «puto amo» Pedro Sánchez. Nada bueno cabía esperar en la interlocución entre diferentes y así el candidato del PP a la alcaldía de Palma, Jaime Martínez Llabrés, insistió en estudiar la posibilidad de aparcamientos subterráneos (se han suprimido mil plazas) aplicando ingeniosas soluciones técnicas ya ensayadas con éxito en lugares de similares condiciones de mar y suelo. Pero la nada llegó por respuesta.
Los responsables de la UTE encargada de la remodelación hicieron oídos sordos a cualquier sugerencia, condenando los negocios de la zona a morir inexorablemente, de manera que el Paseo Marítimo ha ahuyentado a toda clientela capaz de darle un cierto lustre y quienes viven en la zona ven con impotencia que los usuarios nocturnos son por regla general sólo lumpen.
Cierto. Un Paseo Marítimo bueno y lustroso, que la Autoridad Portuaria ha condenado a ser el juguete para no pocos descerebrados: he visto dejar en la acera, inconscientes, a viandantes de madrugada. Incluso, meadas en los rincones lustrosos; además de permanentes peleas entre abundante alcohol. ¿Éste es el paisaje humano tan deseado por la izquierda woke? Vivo allí y he visto crecer, de la nada, el paseo del Ingeniero Roca. Lo conozco bien.
Recuerdo el momento inmediatamente anterior a iniciarse las obras, con el Ayuntamiento de Palma de la izquierda social-comunista felicitándose por lo que estaba por llegar. ¿Precisamente, eso? ¿De verdad? Viven sujetos a otra realidad en la que en absoluto cuentan los principios de urbanidad. Al menos eso es lo que parece. Y vaya si lo parece. El skyline, la fachada de cualquier ciudad que se precie, no deja de ser una seña de identidad básica.
El odio de la izquierda radical a cualquier emprendimiento es el causante de una involución de valores que sabemos cómo empieza pero no como va a acabar. La Autoridad Portuaria no ha sabido calibrar las consecuencias de su proyecto, ajeno por completo a las necesidades reales, y en esa situación lo único que prevalecerá es el videojuego de la lucha de clanes urbanos.
La Autoridad Portuaria pensó en un corredor verde limón, soñando, puede, que en Federico García Lorca -que por cierto no está claro que fuese de los suyos- y finalmente ha maniobrado para ver alumbrar una simple bufonada eco-woke. Si esto es el despertar, que venga Dios y lo vea. ¡Uy! Facha otra vez y van dos. Mientras tanto, el PSIB-PSOE reclamando en el Parlament balear un corredor verde para ajardinar la Vía de Cintura, la misma que no supieron complementar con el segundo cinturón de ronda. Mana Ous!