González-Bueno no esperaba su salida de Sabadell: Oliu refuerza su poder al frente del banco

La salida de César González-Bueno del Banco Sabadell ha pillado por sorpresa a todo el mundo, incluido a él mismo, según fuentes conocedoras de la operación. El presidente del banco catalán, Josep Oliu, fichó al que fuera promotor de ING en España para reestructurar el banco catalán, pero su mandato se alargó por culpa de la OPA del BBVA, de la que salió muy reforzado. Por eso, parecía que iba a aguantar unos meses más en el cargo, pero al final se han precipitado los acontecimientos.
Tras el primer intento fallido de compra por el BBVA en 202, con la cotización por los suelos y con temor en el mercado a que siquiera los pasos del Popular, el BCE impuso al Sabadell que Oliu dejara la presidencia ejecutiva y fichara un nuevo consejero delegado en vez de Jaume Guardiola para aplicar una dura reestructuración: ERE, cierre de oficinas, venta de negocios no estratégicos y limpieza del balance de activos tóxicos.
González-Bueno cumplió la tarea encomendada con gran éxito y diseñó el nuevo plan estratégico del Sabadell. Pero la OPA del BBVA truncó los planes de Oliu de relevar al CEO, y su larga duración lo prolongó todavía más. Además, González-Bueno fue la cara visible de la defensa del Sabadell -mucho más que Oliu-, prodigándose en medios de comunicación y en reuniones con inversores.
Tras conseguir convencerles de no acudir a la OPA y provocar el fracaso de ésta, González-Bueno salió enormemente reforzado, por lo que tanto el mundillo financiero como el mercado habían descartado su salida a corto plazo. Por ello, el relevo anunciado este jueves ha pillado por sorpresa a todo el mundo, incluido al propio afectado.
Refuerzo de Oliu
Como siempre pasa en estas ocasiones, esta salida ha sido pactada. Y también hay motivos personales. Otras fuentes explican que “César ya no es un niño y, después del estrés de la OPA, estaba un poco cansado. Lleva tiempo con la familia fuera de Barcelona y considera que ha cumplido su papel”.
Con su salida, Oliu refuerza su poder -aunque seguirá siendo presidente no ejecutivo-, ya que coloca a dos hombres de su absoluta confianza al frente del banco. Por un lado, Marc Armengol, el nuevo CEO, que se había quedado sin destino tras la venta del británico TSB que dirigía al Santander. Será el que pilote cuestiones tecnológicas tan importantes como la implantación de la inteligencia artificial.
Por otro lado, Carlos Ventura, el ejecutivo emergente en el Sabadell, que será responsable del negocio en España, el único que le queda al banco tras la citada venta del TSB. Ambos mantendrán una relación muy estrecha con Oliu, que no tiene ninguna intención de jubilarse a sus casi 77 años, como él mismo ha dicho en público.
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