El único requisito que se pide en Mallorca para ser conserje de una residencia: el título de catalán
Así se fija en una convocatoria en la que para presentarse no hace falta "titulación académica alguna"
Si el candidato no tiene el nivel B1, tendrá que demostrar el conocimiento de catalán ante el tribunal
El único requisito que se precisa en Mallorca para ser conserje de una residencia de ancianos en la localidad de Llucmajor: el título de catalán, en concreto, el certificado de nivel B1 de dominio hablado y escrito en una de las dos lenguas oficiales de la comunidad autónoma.
Es la única condición que ha puesto el Ayuntamiento de esta localidad mallorquina a los que se quieran presentar a una convocatoria para cubrir dos plazas de plazas de conserje de la residencia de personas mayores, donde no hace falta tener «titulación académica alguna» para poder optar a este trabajo.
Algo insólito en cualquier convocatoria de empleo público donde, como mínimo, se le requiere a los interesados el título de la ESO, Graduado Escolar o titulaciones académicas básicas equivalentes. Aunque el candidato no tenga titulación alguna será considerado apto para el desempeño de sus funciones, si presenta la titulación de catalán indicada, que es el certificado de segundo nivel de dominio de esta lengua.
No obstante si no se posee ningún certificado expedido por la Junta Evaluadora de Catalán, Escuela Balear de Administración Pública o otro organismo reconocido al efecto en la legislación vigente, el candidato podrá demostrar el conocimiento del catalán ante el tribunal.
En este caso tendrá que solicitar la realización de la prueba de catalán al presentar la solicitud para participar en el proceso de selección.
Es un ejemplo más de que en Baleares el requisito de catalán sigue estando presente en casi todas las convocatorias públicas de empleo algo aprobado por el anterior gobierno de coalición de socialistas, independentistas de Més y Podemos durante las dos pasadas legislaturas, y que se mantiene en la actualidad a pesar del cambio de color político.
De hecho la práctica totalidad de las oposiciones del Govern balear o Consell de Mallorca se rigen por el artículo 3 b) del Decreto 11/2017, de 24 de marzo, de exigencia del conocimiento de la lengua catalana en los procedimientos selectivos de acceso a la función pública y para ocupar los puestos de trabajo de la Administración de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares.
Hay excepciones en este caso, en las empresas municipales del Ayuntamiento de Palma gobernado también por el PP, pero donde gracias al pacto alcanzado con Vox, ya no se exige como requisito para poder lograr un empleo, sino que los certificados en esta lengua son un mérito más como cualquier otra titulación académica.
No sucede así en las plazas públicas del Consistorio, donde continúa siendo requisito obligatorio. Y no parece que la situación vaya a cambiar como ya indicó la propia presidenta del Govern, Marga Prohens, el otoño pasado en el Debate de Política General de la Comunidad donde dejó claro que no se tocará ni en la enseñanza, ni en el acceso al empleo público, excepto en contadas ocasiones para el personal sanitario en plazas que sean de difícil o muy difícil cobertura.