Era un día aparentemente normal y tranquilo en un conocido local de ocio de la Playa de Palma. La afluencia de clientes era mucho más baja de lo que se espera de un establecimiento situado en una de las principales zonas turísticas de Mallorca. Pero era octubre y las ganas de fiesta de los visitantes alemanes no son las mismas comparadas con el verano. Sin embargo, este local ubicado en plena calle del Jamón vivió uno de sus días más convulsos cuando un numeroso grupo de controladores de acceso, vigilantes de seguridad y auxiliares propinaron sin piedad alguna una brutal paliza a un líder de la banda motera Hells Angels.