La Policía Nacional en Palma ha detenido a dos paquistaníes acusados de agredir sexualmente a dos jóvenes turistas que se encontraban de fiesta en un local de copas del Paseo Marítimo de Palma. Los hechos ocurrieron de madrugada, alrededor de las 04:00 horas, cuando el servicio de emergencias 091 recibió una llamada de auxilio realizada por las víctimas, dos jóvenes que denunciaban haber sufrido una agresión sexual en un establecimiento de ocio nocturno.
Un violento episodio ocurrido en el año 2018 en la isla de Ibiza llega este martes a la Audiencia Provincial de Baleares. En el banquillo de los acusados se sentará un peligroso delincuente que se enfrenta a una petición fiscal de seis años de cárcel, tras haber apuñalado en la cara a un repartidor para robarle su furgoneta. El propio procesado comparece en el juicio postrado en una silla de ruedas ya que recibió un disparo de un agente de la Guardia Civil que le abatió mientras huía bosque a través. Los hechos se desencadenaron antes de las 18:30 horas del día del suceso, momento en el que el acusado sustrajo una furgoneta comercial aprovechando de forma descuidada que las llaves estaban puestas.
Las carreteras de la ciudad de Palma volvieron a ser escenario de una peligrosa temeridad el pasado domingo. Los conductores que circulaban por la zona no salían de su asombro al presenciar una insólita escena a plena luz del día: un motorista fue cazado cometiendo una grave imprudencia al circular transportando un colchón hinchable de playa cuyas dimensiones eran, de forma visible, incluso más grandes que su propia moto. El surrealista episodio ocurrió en la siempre concurrida Avenida Gabriel Roca, justo frente al Palacio de Congresos de la capital balear. Al parecer, el conductor no encontró otra forma de llevarse el gigantesco colchón (que ya iba completamente inflado listo para su uso) a la playa.
El delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, reconoció ante representantes de la Plataforma pel Consens a la Platja de Palma que el refuerzo policial estival de la Policía Nacional procedente de la Península ha llegado este año con retraso respecto a ejercicios anteriores. Así lo manifestó durante una reunión celebrada el pasado jueves, en la que los miembros de la plataforma trasladaron su preocupación por la seguridad ciudadana en Playa de Palma y la proliferación de la venta ambulante ilegal.
La vida contemplativa y austera de los ermitaños, que en varias épocas de la historia ha vivido momentos de gran intensidad en Mallorca, parece que está llegando a su fin ante la falta de nuevas vocaciones. En la isla hay medio centenar de ermitas que en su momento han estado habitadas por eremitas y anacoretas. Hoy sólo hay una ermita en activo, la de la Santísima Trinidad en Valldemossa, y en ella resisten, no sin ciertas dificultades, los dos últimos ermitaños, los hermanos Pau y Biel. Son también los últimos ermitaños españoles en todo el país.
La evolución de la familia Bustamante en Mallorca refleja, según sus propios protagonistas, una historia de crecimiento constante desde mediados de los años noventa. Lo que comenzó como la llegada de unos pocos familiares dedicados al trile en la Playa de Palma se ha convertido, aseguran, en una extensa red familiar repartida por distintos puntos del litoral. "Llevamos más de 40 años en la Playa de Palma haciendo el trile. Nosotros no hacemos daño a nadie y respetamos el trabajo de la Policía Local de Palma", apunta.
La isla de Menorca ha sido escenario de un alarmante episodio de inseguridad ciudadana. Dos hombres de nacionalidad colombiana, de 34 y 28 años y miembros de bandas latinas rivales, sembraron el terror el pasado domingo 7 de junio tras protagonizar una brutal pelea a puñetazos en plena vía pública. El violento altercado, ocurrido a plena luz del día, se debió a un ajuste de cuentas por un enfrentamiento previo sucedido apenas unas horas antes. Los hechos se desencadenaron en las inmediaciones de la conocida plaza de Ses Palmeres, en el municipio de Ciutadella. Los implicados, ambos de gran corpulencia física, se agredieron de forma constante ante la mirada atónita de los peatones y conductores que transitaban por la zona en ese momento.