El chef Martín Berasategui dicta sentencia: «Si mezclas una lata de sardinas con quesitos, perejil y aceite tienes una cena alucinante»

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Martín Berasategui lo resumió al aire y sin rodeos en un programa de televisión: si mezclas una lata de sardinas con quesitos, perejil y aceite, tienes una cena alucinante, y todo el proceso no lleva más de cinco minutos de trabajo real. Y recordemos en este sentido que el flamante Berasategui no es un cocinero cualquiera dando consejos improvisados frente a una cámara.
Su restaurante en Lasarte, en el País Vasco, acumula tres estrellas Michelin desde hace más de dos décadas, y a lo largo de su carrera ha demostrado una habilidad particular para convertir ingredientes humildes en platos con mucho más recorrido del que parecen tener a simple vista. Esta receta con sardinas de lata es justamente una versión doméstica de esa misma filosofía.
La receta con la que Martín Berasategui reinventa la lata de sardinas
El chef vasco explicó que la clave no está en comerse la lata tal cual, algo que ya de por sí es una cena decente, sino en transformarla en una crema untuosa que se sirve sobre pan tostado. Con solo leerlo suena delicioso, ¿No?
Y, a diferencia de lo que mucha gente haría de forma instintiva, Berasategui descarta el limón como ingrediente estrella: «La mejor receta con sardinas de lata no lleva limón, sino 100 gramos de quesitos, 100 mililitros de aceite y perejil fresco», explicó.
Ingredientes para la receta con lata de sardinas que propone Berasategui
Para preparar esta crema de sardinas en casa, los ingredientes son estos:
Cómo se prepara esta receta exprés de sardinas, paso a paso
Tal como lo resumió durante su participación en el programa La Noche D, de RTVE, la elaboración es tan sencilla como meter todo en una batidora, aunque conviene seguir el orden que indica el propio chef para que la textura salga perfecta:
- Abrir la lata de sardinas y retirar la espina central de cada pieza, un paso opcional, pero que mejora mucho la textura final.
- Introducir el pescado, el agua, los quesitos y el perejil fresco en el vaso de la batidora.
- Triturar a velocidad constante mientras se añade el aceite de oliva en un hilo fino, siguiendo la misma técnica que se usa para emulsionar una mayonesa casera.
- Seguir batiendo hasta conseguir una pasta homogénea, sedosa y de color similar al salmón.
- Guardar la crema en un recipiente hermético en el frigorífico durante un rato para que tome cuerpo antes de servir.
¿Por qué esta combinación funciona a la perfección?
El secreto está en la proporción, casi memorizable, de 100 gramos de quesitos por 100 mililitros de agua y otros 100 de aceite: esa medida asegura que la mezcla emulsione bien, igual que ocurre al hacer mayonesa, y que el resultado no quede ni demasiado líquido ni demasiado pesado.
El perejil, por su parte, aporta frescura y color, mientras que los quesitos suavizan el sabor intenso de la sardina sin llegar a tapar del todo su carácter.
El propio Berasategui resumió el resultado con una frase que deja pocas dudas sobre lo que opina de su propia receta: «Si mezclas sardinas con aceite, unos quesitos, hojas de perejil, trituras y le añades aceite, alucinas».
Servida fría sobre una tostada crujiente, o como salsa para mojar verduras, esta crema demuestra que no siempre hace falta una compra elaborada para preparar algo que sepa a mucho más de lo que en realidad ha costado.