Tortilla vaga de calabacín y queso manchego

Si te gusta variar tus recetas de tortillas, anímate a probar esta tortilla vaga de calabacín y queso manchego. Aquí tienes los pasos.
Tortilla de patatas made in spain
Tortilla de patatas al horno
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Hay recetas que demuestran que no hace falta complicarse para comer bien. La tortilla vaga de calabacín y queso manchego es uno de esos platos que sorprenden por su textura cremosa y por el equilibrio entre la suavidad de la verdura y el carácter del queso. A diferencia de la tortilla de patatas tradicional, aquí no se busca una forma perfecta ni un interior compacto. La mezcla se cocina de manera más informal, dejando que el huevo envuelva los ingredientes sin llegar a formar una tortilla completamente cerrada. El resultado es jugoso, ligero y perfecto tanto para una comida rápida como para una cena improvisada.
Ingredientes
Cómo preparar la tortilla vaga de calabacín y queso manchego
- El primer paso consiste en lavar bien los calabacines. No es necesario pelarlos, ya que la piel aporta color, textura y conserva parte de sus nutrientes. Basta con cortarlos en rodajas finas o en medias lunas si son especialmente grandes.
- Si se usa cebolla, hay que picarla muy fina y cocinarla unos minutos a fuego medio en sartén con aceite.
- Después incorpora el calabacín junto con una pizca de sal. Conviene cocinarlo sin prisas, removiendo de vez en cuando para que vaya soltando el agua de forma gradual sin llegar a dorarse demasiado.
- Cuando el calabacín esté tierno, retira parte del líquido que pueda haber quedado en la sartén. Este pequeño detalle ayuda a que la tortilla conserve una textura cremosa sin resultar acuosa.
- Mientras tanto bate los huevos en un recipiente amplio. Añade una pizca de pimienta negra y rectifica de sal teniendo en cuenta que el queso manchego aportará un punto salado bastante marcado.
- Incorpora el calabacín todavía caliente al bol con los huevos y mezcla suavemente. Agrega también el queso manchego rallado o cortado en pequeñas lascas. No hace falta remover en exceso; resulta incluso interesante que algunas porciones de queso queden más concentradas para que aparezcan pequeños bocados especialmente sabrosos.
- Vuelve a calentar ligeramente la sartén con unas gotas de aceite y vierte toda la mezcla. A diferencia de una tortilla clásica, aquí no es necesario intentar darle la vuelta ni buscar una forma perfecta. Cocina a fuego medio-bajo durante unos minutos mientras vas desplazando ligeramente la mezcla desde los bordes hacia el centro con una espátula de silicona. Así conseguirás que el huevo se cuaje poco a poco sin perder jugosidad.
- Cuando la base esté prácticamente hecha, puedes terminar la cocción colocando una tapa durante uno o dos minutos o introducir la sartén en el horno con función grill si el mango lo permite. El objetivo es que la superficie quede apenas cuajada, manteniendo un interior cremoso y muy apetecible.
- Antes de servir espolvorea un poco de perejil fresco picado y, si te gusta el queso, añade unas finas lascas de manchego por encima aprovechando el calor residual para que comiencen a fundirse ligeramente.

Consejos para que quede perfecta
La calidad del queso marca buena parte del resultado. Un manchego semicurado ofrece un sabor equilibrado que no eclipsa al calabacín, mientras que uno curado aportará mayor intensidad y un toque más pronunciado.
También merece la pena controlar el punto de cocción del calabacín. Si queda demasiado firme, la tortilla pierde parte de su cremosidad; si se cocina en exceso, acaba deshaciéndose y aporta demasiada humedad. Lo ideal es encontrar un término medio en el que conserve cierta consistencia pero resulte muy tierno.
Otro aspecto que suele marcar diferencias es utilizar huevos frescos de buena calidad. Su sabor y su capacidad para ligar todos los ingredientes hacen que el resultado final sea mucho más agradable.
Variaciones que también funcionan muy bien
Esta receta admite pequeñas modificaciones sin perder su esencia. Algunas personas añaden unos dados de jamón serrano salteados, que combinan muy bien con el queso manchego. También resulta interesante incorporar espinacas frescas, champiñones laminados o unos tomates secos troceados para aportar nuevos matices.
Si buscas una versión todavía más aromática, unas hojas de albahaca fresca o un poco de tomillo combinan especialmente bien con el calabacín y el queso.
Información suplementaria
Tiempo de preparación: 30 minutos
Porciones: 4 personas
Información nutricional (aproximada): 290 kcal por ración
Tipo de cocina: Española / Mediterránea
Tipo de comida: Plato principal, cena o comida ligera
