Agua de Valencia: receta original del cóctel valenciano paso a paso

Prepara agua de Valencia en casa con esta receta fácil. Un cóctel refrescante con cava, zumo de naranja y un toque especial.
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Este cóctel es popular como bebida para compartir en jarras, como sucede con la sangría. Se trata de uno de esos cócteles que no necesitan presentación cuando llega el buen tiempo. Refrescante, con un punto dulce y burbujeante, y con ese toque cítrico que la hace tan fácil de beber. Eso sí, engaña. Porque entra suave, pero tiene más fuerza de la que parece.
Historia del agua de Valencia
Hay referencias escritas como el libro de María Ángeles Arazo, ‘ Valencia Noche’ publicado en 1978 que nos ilustran sobre cómo surgió el Agua de Valencia. Al parecer a finales de los años 50, junto al Palacio del Marques de Dos Aguas, estaba el Café Madrid, un lugar de paso para muchos viajeros que llegaban a Valencia.
Según cuenta el libro ‘Valencia Noche’ un grupo de viajantes de País Vasco, cuando iban a café le pedían a los camareros ‘agua de Bilbao’ que se refería al mejor espumoso que pudieran ofrecerles. Como cada día pedían lo mismo, los vascos le preguntaron al dueño Constante Gil si tenía algún nuevo combinados que ofrecerles. Al propietario al recordar lo de ‘agua de Bilbao’ se le ocurrió lo de ‘agua de Valencia’. Improvisó un cóctel y conquisto a los turistas vascos.
Este cóctel hoy tan popular no se dio a conocer hasta los años 70, cuando comenzó a pedirse ‘en la noche valenciana’. Desde entonces el Agua de Valencia es una bebida que no falta en fiestas como las Fallas de Valencia. Se suele servir en jarra para compartir. La bebida tiene su peligro ya que al tomarse muy fría se atenúa el sabor y es fácil beber más e la cuenta.
Comenzamos la preparación
La base es sencilla: zumo de naranja natural, cava, un toque de vodka y otro de ginebra, y algo de azúcar. Ya está. Pero claro, cada uno de esos ingredientes cuenta. El zumo debe ser recién exprimido, nada de versiones industriales. El cava, mejor brut o seco para evitar que el resultado sea demasiado dulce.

Para preparar una buena receta agua de valencia casera, empieza exprimiendo naranjas hasta conseguir un zumo fresco y lleno de sabor. Cuélalo si prefieres una textura más fina. Añade el azúcar y remueve bien hasta que se disuelva por completo.
Después llega el momento del cava. Hazlo poco a poco, con cuidado, para no perder el gas. Luego incorpora el vodka y la ginebra. No hace falta pasarse con el alcohol, pero tampoco quedarse corto. Aquí es donde cada uno ajusta según su gusto.
Remueve suavemente y deja reposar unos minutos. No es obligatorio, pero ayuda a que los sabores se integren mejor. Y, muy importante, sírvela bien fría. Puedes añadir hielo, aunque lo ideal es que todos los ingredientes estén ya fríos de antes.
Trucos
Hay pequeños trucos que marcan la diferencia. Por ejemplo, no añadir el cava de golpe. O no pasarse con el azúcar, porque el zumo ya aporta dulzor natural. Incluso el tipo de naranja influye. Las más dulces suelen funcionar mejor.
También puedes ajustar la receta según el momento. Si es para una comida larga, quizá conviene hacerla más suave. Si es para una celebración, puedes darle un poco más de intensidad. Es bastante flexible.
Y luego está la forma de servirla. Lo más habitual es en jarra, para compartir. Tiene sentido. Es un cóctel pensado para eso, para disfrutar en grupo, sin demasiadas normas.
En casa funciona especialmente bien cuando tienes invitados. No requiere estar pendiente de la coctelera ni de preparaciones individuales. Lo haces una vez y listo. Como pasa con muchas recetas clásicas, lo importante es el conjunto, no el detalle milimétrico.

Información suplementaria
Tiempo de preparación: 10-15 minutos
Porciones: 4-6 personas
Información nutricional: aproximadamente 180-220 kcal por vaso
Tipo de cocina: cocina española
Tipo de comida: bebida / cóctel
Al final, el agua de Valencia tiene ese encanto de lo sencillo bien hecho. No necesita adornos ni técnicas complicadas. Solo ingredientes frescos, proporciones equilibradas y ganas de compartir. Porque más allá de la receta, lo que realmente importa es el momento que se crea alrededor. Y eso es lo que hace que siempre apetezca repetir.