Tierra

El campo magnético de la Tierra se ha desplazado más de 2.250 km y los científicos instan a prepararnos porque los daños están a punto de llegar

Campo magnético de la Tierra
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El campo magnético terrestre no permanece estático: el punto hacia el que se orientan las brújulas en el hemisferio norte, denominado «polo norte magnético», lleva décadas desplazándose desde la región de Canadá hacia Siberia. Algunos cálculos estiman que ese recorrido ya super los 2.250 kilómetros y el British Geological Survey explica que la velocidad del polo norte magnético se redujo de aproximadamente 50 km por año a unos 35 km anuales. Este comportamiento se considera inusual dentro del registro moderno, aunque no indica una inversión inminente de los polos ni una degradación del campo magnético.

Este fenómeno no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de la dinámica del hierro líquido que se mueve en el núcleo externo de la Tierra. Aunque para la vida cotidiana pueda pasar prácticamente inadvertido, su impacto es significativo a nivel tecnológico, ya que obliga a mantener actualizados de forma continua los modelos de referencia para evitar errores de navegación.

El desplazamiento del polo magnético terrestre

Desde su identificación formal en 1831, el polo norte magnético ha recorrido más de 2.200 kilómetros, desplazándose desde el Ártico canadiense hacia Siberia. A pesar de la importancia técnica del fenómeno, los expertos destacan que para la población en general su impacto es prácticamente imperceptible. El campo magnético terrestre sigue cumpliendo su función como escudo frente a la radiación solar y las partículas cósmicas.

Este fenómeno no es un evento aislado, sino el resultado de la dinámica del hierro en estado líquido dentro del núcleo externo del planeta. Aunque en la vida diaria suele pasar desapercibido, sus efectos sí son relevantes a escala tecnológica global, ya que exige la actualización permanente de los modelos de referencia para evitar errores de navegación y posibles desviaciones en sistemas de posicionamiento de alta precisión.

Los complejos movimientos del metal fundido en el núcleo externo de la Tierra funcionan como una especie de dinamo natural capaz de generar el campo magnético planetario. Cuando estas corrientes varían en intensidad o cambian su patrón de circulación, también se modifica el campo magnético resultante. Como consecuencia, el punto hacia el que apuntan las brújulas (el conocido como norte magnético) se desplaza físicamente sobre la superficie terrestre.

En cuanto a los efectos del desplazamiento del campo magnético terrestre, no se trata de un desastre natural, sino de un problema de precisión para la navegación moderna.  Un pequeño error en la declinación puede generar desviaciones significativas a larga distancia; por ejemplo, en un trayecto de 8.500 kilómetros, una desviación de un solo grado provocada por un modelo desactualizado podría desplazar la posición final en torno a 150 kilómetros respecto al destino previsto. Este margen resulta especialmente relevante la aviación comercial, la navegación marítima, la defensa y la seguridad.

World Magnetic Model 2025 (WMM2025)

«El Modelo Magnético Mundial (MMM) es el modelo estándar para sistemas de navegación, actitud y rumbo que utilizan el campo geomagnético. El MMM también se utiliza en aplicaciones civiles, incluidos sistemas de navegación y rumbo.

Cada cinco años se actualiza una nueva versión del modelo para tener en cuenta los cambios en el campo magnético terrestre. La versión actual (WMM2025) se publicó el 17 de diciembre de 2024 y seguirá vigente hasta finales de 2029. El modelo es producido por la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA) de Estados Unidos y el Centro Geográfico de Defensa (DGC) del Reino Unido. El NCEI y el Servicio Geológico Británico (BGS) desarrollaron conjuntamente el WMM».

Los siete componentes magnéticos que se calculan para describir el campo geomagnético son: F, que representa la intensidad total del campo; H, correspondiente a la intensidad horizontal del campo; X, que indica la componente norte; Y, la componente este; Z, que refleja la componente vertical; I (DIP), que es la inclinación geomagnética; y D (DEC), que corresponde a la declinación geomagnética o variación magnética.

Los polos pueden girarse

Un estudio publicado en New Scientist señala que el campo magnético de la Tierra ha experimentado múltiples cambios a lo largo de la historia geológica, alternando periodos de debilitamiento y fortalecimiento. Se estima que han ocurrido alrededor de 183 inversiones de los polos magnéticos en los últimos 83 millones de años. La más reciente tuvo lugar hace aproximadamente 780.000 años. Incluso se ha sugerido que, hace unos 75.000 años, el campo llegó a debilitarse de forma extrema, acercándose a un posible colapso que habría tenido consecuencias profundas para la vida en la Tierra. Sin embargo, la evolución del núcleo interno aportó nuevas fuentes de energía que ayudaron a estabilizar nuevamente el campo magnético.

Con el objetivo de seguir y anticipar estos cambios, los científicos desarrollan modelos computacionales avanzados que intentan reproducir el comportamiento del campo magnético terrestre. Estos modelos buscan identificar patrones en los flujos del núcleo y estimar cómo evolucionará el campo en el futuro. Gracias a estas simulaciones, es posible proyectar con mayor precisión el desplazamiento del polo norte magnético y determinar, por ejemplo, su posible posición en regiones como Siberia en distintos escenarios temporales.

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