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Los científicos advierten de un posible aumento de la actividad sísmica bajo el Teide con terremotos que podrían sentirse

Teide
Teide.
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
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La actividad sismovolcánica anómala detectada desde el pasado mes de febrero bajo Tenerife podría llegar a provocar «terremotos perceptibles para la población». Sin embargo, los científicos recalcan que, por el momento, no existen señales que apunten a una erupción volcánica a corto ni medio plazo, es decir, durante las próximas semanas o meses. Ésta es una de las principales conclusiones de la reunión celebrada por el comité científico asesor del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca). El organismo también ha acordado establecer reuniones trimestrales para continuar analizando la evolución de este fenómeno.

El portavoz del comité y director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez, explicó que un incremento de la actividad sismovolcánica como el registrado en la isla durante los últimos seis meses puede desembocar en terremotos que lleguen a ser sentidos por los habitantes. «No podemos descartar que se produzcan», señaló, aunque matizó que, en principio, se trataría de movimientos sísmicos de baja intensidad y sin capacidad para causar daños, ya que para ello sería necesaria una intrusión de magma.

¿Podría producirse un terremoto en el Teide?

De producirse, el origen de estos terremotos estaría ubicado  en el entorno de Las Cañadas del Teide. Sin embargo, Domínguez insistió en que actualmente no existe ninguna certeza de que estos seísmos vayan a producirse. El comité científico considera además que los parámetros registrados durante la vigilancia no justifican elevar el «semáforo volcánico» hasta el nivel naranja. Entre los indicadores analizados se encuentra la emisión de gases, que incluso ha disminuido durante los últimos meses, así como la deformación del terreno, situada en apenas dos centímetros acumulados a lo largo de los últimos tres años.

Domínguez también descartó que la actual actividad sísmica de baja intensidad pueda servir para liberar tensión y evitar un terremoto de mayor magnitud, una teoría extendida entre parte de la población pero que, según explicó, no cuenta con respaldo científico. Por ello, los expertos consideran fundamental mantener la vigilancia y analizar de cerca cualquier cambio, especialmente porque las erupciones registradas históricamente en Tenerife han estado precedidas por episodios de sismicidad que llegaron a ser percibidos por la población.

Actividad volcánica entre febrero y julio

Entre el 7 y el 27 de febrero de 2026, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) identificó siete enjambres de eventos híbridos al suroeste de Pico Viejo. Los movimientos se produjeron a profundidades aproximadas de entre 6,5 y ocho kilómetros bajo el nivel del mar. Durante el mes de marzo, los pulsos sísmicos continuaron, registrándose 59 terremotos en Tenerife entre el 13 y el 16 de ese mes, con magnitudes inferiores a 1,8 y profundidades comprendidas entre ocho y 21 kilómetros bajo el nivel del mar.

El último balance mensual publicado por el IGN muestra que julio volvió a ser un mes especialmente activo. Durante ese periodo se localizaron 724 terremotos en Canarias. De ellos, 611 tuvieron lugar en la zona central de Tenerife, principalmente en el área de Las Cañadas del Teide.

Aun así, los científicos hacen un llamamiento a la calma, ya que no han detectado por ahora señales que apunten a una erupción durante las próximas semanas o meses. La deformación del terreno es uno de los parámetros más relevantes; cuando el magma asciende o se acumula a menor profundidad, puede generar modificaciones en la superficie que son detectables mediante diferentes sistemas de vigilancia.

Sin embargo, las estaciones geodésicas del IGN y los análisis realizados mediante satélite InSAR no registraron durante julio deformaciones significativas. Por otro lado, los datos estudiados por el comité apuntan actualmente a una disminución de determinados parámetros geoquímicos que podrían indicar cambios en el interior de un sistema volcánico.

La situación sería diferente si aparecieran terremotos más superficiales y de mayor magnitud. Asimismo, debería registrarse un aumento sostenido de la sismicidad, una deformación acelerada del terreno y cambios importantes en la emisión o composición de los gases volcánicos.

«Desde las 17:00 horas de la tarde de ayer (23 de julio) aumentan las señales de baja frecuencia en las estaciones más cercanas al área activa y se observa mayor cantidad de pulsos formados mayoritariamente por eventos híbridos. Los eventos se localizan en la zona oeste de Las Cañadas del Teide, en torno a los 10-15 kilómetros de profundidad, . Durante el día de ayer (23 de julio) se localizaron manualmente 191 terremotos y en el día de hoy, hasta el momento, se han localizado 122. La magnitud máxima registrada es de 1,6 mbLg. El procesado automático ha detectado en total unos 1600 terremotos, 600 de ellos en el día de hoy.

Además, el enjambre de eventos repetitivos que había comenzado el día 22 de julio por la noche, finalizó sobre las 14h del día 23 de julio. A partir de las 22:30 horas de la noche de ayer comenzó otra familia de eventos repetitivos de baja magnitud, que ha continuado durante toda la madrugada y que se densificó entre las 2:00 y las 5:00 horas», detalla el Instituto Geográfico Nacional (IGN).

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