Stephen Hawking

La frase de Stephen Hawking, científico, antes de morir: «No hay Dios. Nadie dirige el universo»

frase de Stephen Hawking
Blanca Espada

Stephen Hawking murió sin ver publicado el libro en el que respondió a algunas de las preguntas que más veces le habían planteado dentro y fuera del ámbito científico. Una de ellas tenía poco que ver, al menos a primera vista, con agujeros negros o complejas ecuaciones, sino que era mucho más directa: ¿existe Dios? y el físico británico dejó clara su postura: «No hay Dios. Nadie dirige el universo».

La frase aparece vinculada a Brief Answers to the Big Questions (Breves respuestas a las grandes preguntas), la obra póstuma de Hawking que llegó a las librerías en octubre de 2018. El astrofísico, cosmólogo y divulgador científico británico. había muerto unos meses antes, el 14 de marzo, en su casa de Cambridge. Tenía 76 años. El libro pudo terminarse gracias al material en el que había estado trabajando y a la colaboración de su entorno y está marcado en cierto modo por esta frase que de alguna manera se ha convertido en una de sus reflexiones más compartidas en los últimos años.

La frase de Stephen Hawking: «No hay Dios. Nadie dirige el universo»

La frase «No hay Dios. Nadie dirige el universo» sin embargo, no sorprende demasiado a quienes conocían sus declaraciones anteriores. El científico llevaba años hablando de Dios cuando explicaba sus teorías sobre el nacimiento del universo. No trataba de resolver una cuestión religiosa mediante una ecuación. Su planteamiento era que la física podía explicar el origen del cosmos sin recurrir necesariamente a la existencia de un creador.

El tiempo ocupaba un lugar importante en ese razonamiento. Hawking defendía que no tenía demasiado sentido preguntarse qué ocurrió antes del Big Bang si el propio tiempo comenzó entonces. Utilizaba una comparación bastante gráfica: sería parecido a preguntar qué existe más al sur del Polo Sur. La cuestión tampoco apareció por primera vez en su libro póstumo. En 2010 había publicado junto a Leonard Mlodinow The Grand Design. En aquella obra ya defendía que las leyes de la física permitían plantear un universo surgido espontáneamente, sin que fuese imprescindible una intervención divina para ponerlo en marcha.

Su afirmación, por tanto, debe leerse dentro de ese contexto. Hawking ofrecía su posición sobre Dios desde su manera de interpretar la cosmología. Ciencia, filosofía y religión no responden necesariamente a las mismas preguntas ni utilizan los mismos métodos, algo que es importante tener en cuenta cuando una frase tan rotunda se separa del resto de sus explicaciones.

El diagnóstico que cambió la vida de Hawking a los 21 años

Mucho antes de convertirse en uno de los científicos más famosos del mundo, Hawking recibió un pronóstico que parecía dejar poco espacio para pensar en una larga carrera. Había estudiado Física en Oxford y se encontraba en Cambridge cuando empezó a sufrir problemas de movilidad, caídas y dificultades que terminaron llevándolo al médico. Tenía tan sólo 21 años cuando le fue diagnosticada que marcó su vida: la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

En un primer momento le dieron una esperanza de vida de apenas unos años. La enfermedad, sin embargo, progresó en su caso de una manera inusualmente lenta y Hawking vivió hasta los 76. Durante ese tiempo desarrolló buena parte de las investigaciones que terminarían asociadas a su nombre. Estudió las singularidades y los agujeros negros y planteó que estos últimos podían emitir radiación. Una predicción que acabó conociéndose como radiación de Hawking y se convirtió en una de sus aportaciones científicas más famosas.

La ELA fue reduciendo progresivamente su movilidad. En 1985 sufrió además una grave neumonía y tuvo que someterse a una traqueotomía, tras la cual perdió la capacidad de hablar. Desde aquel momento, el ordenador y el sintetizador de voz que utilizó posteriormente le permitieron continuar comunicándose, dando conferencias y trabajando durante décadas.

De la inteligencia artificial al futuro del planeta

Su último libro permite comprobar que las preocupaciones de Hawking iban bastante más allá de la cosmología. Entre las grandes preguntas seleccionadas aparecen cuestiones sobre el futuro de la humanidad, la vida extraterrestre o la inteligencia artificial. También dejó advertencias relacionadas con el deterioro del planeta centrándose sobre todo en el cambio climático. Hawking llevaba tiempo alertando de los riesgos de continuar dañando el medio ambiente y reclamaba prestar atención a los problemas que podían comprometer el futuro de la especie. Sus intervenciones de los últimos años también reflejaron preocupación por el aislamiento político y por el desprestigio del conocimiento científico.

Con la inteligencia artificial mantenía una postura especialmente cautelosa. Veía enormes posibilidades en su desarrollo, pero también riesgos si la tecnología llegaba a superar determinadas capacidades humanas sin que existieran mecanismos para controlarla. Incluso habló de un futuro en el que las personas pudieran modificar su propia inteligencia y otras características mediante los avances científicos.

Lucy Hawking, hija del físico, participó en la presentación de Breves respuestas a las grandes preguntas en Londres meses después de su muerte. El volumen se convirtió así en una última recopilación de ideas sobre asuntos que Hawking llevaba años discutiendo. Y entre ellas quedó su respuesta sobre Dios que encajaba con una posición que había defendido anteriormente intentado dar respuesta a sus planteamientos sobre el universo dentro de las leyes de la física. Y cuando tuvo que contestar directamente quién lo dirige, su respuesta no dejó demasiado margen para las dudas: «Nadie».

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias