Una treintena de inmigrantes de la invasión están en prisión por violaciones, robos y agresiones a policías
Los funcionarios de prisiones reclaman un protocolo urgente de seguridad interior para evitar peleas entre los ilegales y los internos ceutíes

Los jueces ya han enviado a prisión a una treintena de inmigrantes ilegales de la invasión a Ceuta por violaciones, robos, agresiones a policías y altercados, según informan a OKDIARIO fuentes penitenciarias. Desde el asalto masivo ha aumentado un 10% el número de internos en la cárcel de Ceuta y la previsión es que haya decenas más debido a las detenciones que se van produciendo.
Lejos de la normalidad de la que habla el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, los policías reciben a diario llamadas de agresiones sexuales a niñas y mujeres por parte de compañeros de asalto. Este mismo jueves, la Guardia Civil detuvo a un marroquí mientras violaba a una joven en la Avenida Lisboa, una de las avenidas principales de la ciudad.
Los agentes están desbordados, no dan abasto, y la tensión en las calles se incrementa cada día, con peleas entre los propios asaltantes. Los inmigrantes irregulares atacan incluso a los policías, dejándolos hasta con los dedos rotos. La emprenden contra ellos a patadas y pedradas. También han atacado vehículos policiales con rocas, reventando las lunas.

Y toda esta criminalidad comienza a tener reflejo en la prisión ceutí, llegando a triplicarse el número de ingresos respecto a quincenas anteriores. Sólo en tres días, entre este martes y jueves, se decretó el ingreso de más de 10 ilegales. Y la presión sobre el centro penitenciario se está notando, ya que no se encuentra abierto en su totalidad, sino sólo cuatro de sus 10 módulos, lo que provocaría que los internos actuales tengan que compartir módulo e incluso celda con ellos, lo que, según advierten fuentes penitenciarias, «puede ser una bomba de relojería».
Los juzgados de Ceuta han decretado en los últimos días el ingreso en prisión de nueve inmigrantes de la entrada masiva y la expulsión de otros. Hasta el momento, constan seis denuncias por agresiones sexuales y los juzgados han tramitado ya tres de ellas. En dos de los casos se ha acordado el ingreso en prisión, mientras que en un tercero se ha dictaminado la expulsión del detenido a su país. Y uno de estos procedimientos se sigue por violación a una menor.
Además, a mediados de la semana pasada se decretó la prisión provisional para cinco individuos por delitos de atentado a agentes de la autoridad. Otro detenido también ingresó en prisión por un delito de lesiones agravadas y otro por tráfico de drogas. Asimismo, ha sido expulsado un sujeto que fue detenido por allanamiento de morada. Según la denunciante, no sólo invadió su casa, sino que se le metió en su cama en calzoncillos mientras ella dormía.
«Si el ritmo de ingresos registrado durante estos últimos días se mantiene, en cuestión de semanas la capacidad operativa del centro podría verse sometida a una presión difícil de sostener con los recursos actualmente disponibles, como son los escasos módulos abiertos y la pequeña plantilla actual», advierten desde el sindicato Tu abandono me puede matar (TAMPM), destacando que a tenor de los incidentes que se siguen produciendo en la ciudad, todo apunta a que se dispare el número de ingresos.
Hasta cinco días en cuarentena
A raíz de los brotes de sarna, tuberculosis e impétigo que se están registrando en Ceuta entre los inmigrantes ilegales, debido al hacinamiento y la falta de higiene, en el centro penitenciario se ha activado un protocolo sanitario, para evitar la transmisión de estas enfermedades.
En concreto, como medida preventiva ante la posibilidad de que pudieran ser portadores de enfermedades infectocontagiosas, los internos de la invasión son trasladados a un ala concreta del departamento de enfermería donde permanecen hasta cinco días en cuarentena, separados del resto de la población reclusa, así como de otros internos en dicho departamento.

Además, se ha establecido el uso de mascarillas por parte de los funcionarios de prisiones, así como de estos internos, tanto en el departamento de ingresos como en el de enfermería cuando están en contacto. En el caso de los funcionarios, mascarillas FFP2 y los internos las estándar. Ambas medidas extraordinarias no tenían lugar desde el Covid.
Sin protocolo de seguridad interior
Desde el sindicato TAMPM celebran estas medidas de prevención sanitarias para proteger tanto a los trabajadores como al resto de la población reclusa. Sin embargo, no dan crédito a que todavía no se haya desplegado ningún protocolo entre los funcionarios de prisiones ante la avalancha de internos prevista.
Una inacción ante la que este sindicato presentó una queja el pasado 31 de julio ante la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, que sigue sin pronunciarse al respecto, pese a esta situación extraordinaria. A los funcionarios de prisiones les preocupa la falta de previsión y de medidas específicas en materia de seguridad interior ante una multitud de ingresos.
En este sentido, el sindicato TAMPM advierte que entre los ilegales e internos de la ciudad autónoma que cumplen condena o se encuentran en prisión provisional «se podrían generar situaciones de tensión, enfrentamientos o altercados», como consecuencia de los delitos que han cometido los ilegales y los actos vandálicos que producen en la ciudad. Una situación que podría convertir la prisión en un polvorín.
José Manuel Caro, delegado de TAMPM en Ceuta, reclama que de forma preventiva se adopten de inmediato las medidas necesarias para «garantizar una separación interior adecuada entre los internos vinculados a la entrada ilegal en el país y el resto de la población reclusa, evitando trasladar al interior del centro penitenciario las tensiones que se están produciendo en las calles ceutíes».
«No basta con actuar cuando el problema ya se ha producido. La Administración debe anticiparse a posibles conflictos y establecer los mecanismos de seguridad necesarios para proteger a los trabajadores penitenciarios y garantizar la convivencia y la seguridad del conjunto de la población reclusa», subraya.
A su juicio, la solución pasa por que no compartan módulos y se habilite uno específico para estos internos.