Ministerio del Interior

La «normalidad» en Ceuta: policías con los dedos rotos por las agresiones de los invasores que deambulan por la ciudad

Los ilegales la emprenden contra los policías con patadas, arañazos y pedradas

Los agentes sufren agresiones constantes y cada vez con más violencia

Policías con dedos rotos en ceUTA
Rosalina Moreno

Los policías nacionales que luchan contra la invasión en Ceuta están siendo atacados salvajemente por parte de los inmigrantes ilegales. Y cada día con más violencia. Los agentes ya han sufrido desde fracturas de dedos a patadas, arañazos y pedradas. Una situación que muestran las imágenes a las que ha tenido acceso OKDIARIO y que desmonta una vez más la «normalidad» de la que habla el Gobierno de Pedro Sánchez.

Los agentes están sufriendo «agresiones constantes», según denuncian los propios afectados. Entre los policías atacados se encuentran efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) –los antidisturbios– y la Unidad de Prevención y Reacción (UPR). Y hay heridos de diversa consideración.

Ha sido el sindicato Jupol, el mayoritario de la Policía Nacional, el que ha dado la voz de alarma denunciando el infierno que padecen sus compañeros. Este sindicato se ha desplazado esta semana hasta Ceuta para conocer la situación de primera mano y saber en qué condiciones están dando seguridad a todo el pueblo de Ceuta. Y no son buenas.

«Prácticamente todas las unidades desplegadas denuncian que la situación que están viviendo es terrible y que los ilegales cada vez son más agresivos con ellos», declara a OKDIARIO Laura García, portavoz de Jupol, destapando esta lacra.

El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ya dejó claro el lunes, y lo ha seguido recalcando, que la situación sigue siendo «absolutamente inasumible, insostenible e inaceptable» y que, según sus cálculos, entre 8.000 y 11.000 inmigrantes permanecen aún en la ciudad autónoma. Una cifra muy alejada de los 2.000 que dice el Ejecutivo.

Una de las rocas que los ilegales han lanzado a los agentes.

Además, Jupol ha venido denunciando que los agentes se encuentran «abandonados», ya que el refuerzo desplegado hasta la fecha «sigue siendo escaso», pese a que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, «trate de transmitir una falsa sensación de control».

Agresión durante una okupación

Una de estas agresiones de ilegales a policías se produjo en un servicio en el que los agentes recibieron la llamada alertando de que un grupo de personas de la invasión estaban intentando okupar una vivienda. Los agentes acudieron al requerimiento y comprobaron que estaban tratando de colarse por una ventana. «Al darles el alto, la respuesta de uno de ellos fue lanzar una patada a uno de los policías», detalla Jupol.

Este episodio acabó con un agente con el dedo fracturado, como puede ver en las imágenes que acompaña a esta información.

La radiografía de la fractura en el dedo sufrida por un agente.

Otro de los ataques se produjo este miércoles, cuando un grupo de ilegales se revolvió contra antidisturbios que estaban realizando funciones de control en los diferentes asentamientos ilegales que han montado los inmigrantes de la invasión, ya que «están muy violentos y se pegan entre ellos».

Estos individuos reaccionaron a la presencia policial «echándose a correr contra los agentes, arrollándolos y emprendiéndola a patadas contra ellos». Los ilegales «llegaron a tirar al suelo a uno de estos policías y arrastrarlo», pese a que los miembros de la UIP son fornidos, ya que están sometidos a una alta exigencia física y técnica.

Afortunadamente, estos agentes visten prendas con bastante protección y no un uniforme normal, lo que evitó que acabaran también con abrasiones en las rodillas.

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Las rodilleras desgastadas del agente de la UIP que fue arrollado y tirado al suelo.

Que terminara así el uniforme da muestra de la fuerza con la que fue arrastrado.

Otro de estos policías también recibió arañazos de un ilegal que trataba de zafarse del control policial.

Recibidos a pedradas

Entre los incidentes registrados también destaca una pedrada a un vehículo policial de agentes de la UPR. Esto ocurrió en las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que está tomado por multitud de inmigrantes con asentamientos ilegales. La roca era de gran tamaño y el vehículo quedó con la luna completamente rota en la zona del conductor.

También fueron recibidos a pedrada limpia el pasado sábado otros agentes de la UPR que recibieron un aviso de una reyerta entre ilegales en una zona de colinas cercana a un Mercadona. Cuando fueron a disolverla, estos sujetos emprendieron la huida por las colinas, y mientras trataban de escapar, «iban cogiendo piedras y se las arrojaban a los agentes». No obstante, los policías las pudieron esquivar.

Los arañazos hechos por un ilegal a un antidisturbios para tratar de zafarse de un control policial.

Al límite

Transcurridas dos semanas de la invasión, la situación sigue siendo muy grave y los policías continúan «trabajando al límite de sus capacidades humanas por las miles de personas que todavía quedan en Ceuta de la invasión a pesar de los refuerzos policiales», según informa Laura García, indicando que están recibiendo hasta 200 llamadas diarias en la Sala del 091.

Incluso en cada turno los agentes reciben llamadas de agresiones sexuales a niñas y mujeres marroquíes a manos de sus compañeros de asalto, como ya ha informado OKDIARIO.

«Esto de normalidad no tiene absolutamente nada. Hay una situación bastante crítica, con asentamientos ilegales, playas tomadas llenas de basura y mareas por las calles de cientos de estas personas que han asaltado Ceuta, que hacen sus necesidades por todas partes y se está hablando ya de enfermedades», relata la portavoz de Jupol. Los médicos de Ceuta alertan que está habiendo «brotes de sarna, tuberculosis e impétigo».

vehículo policial Ceuta
Vehículo policial apedreado en Ceuta por los ilegales del asalto masivo.

Además, destaca que los índices de delincuencia están subiendo. «Se apuñalan entre ellos, se pegan, se roban y también a los ceutíes», precisa García, apuntando que «lógicamente, los ciudadanos tienen miedo» con la situación que hay. Se producen peleas entre ilegales incluso a las puertas de la Jefatura Superior de Policía, donde a diario se aglutinan cientos de menores para que el Estado asuma su tutela y cubra sus necesidades.

En prisión por los ataques a los policías

Los juzgados de Ceuta han decretado en los últimos días el ingreso en prisión de nueve inmigrantes de la entrada masiva y la expulsión de otros. Hasta el momento, constan seis denuncias por agresiones sexuales y los juzgados han tramitado ya tres de ellas. En dos de los casos se ha acordado el ingreso en prisión, mientras que en un tercero ha dictaminado la expulsión del detenido a su país. Uno de estos procedimientos se sigue por violación a una menor.

Además, el pasado miércoles se decretó la prisión provisional para cinco individuos por delitos de atentado a agentes de la autoridad. Otro detenido también ingresó en prisión por un delito de lesiones agravadas y otro por tráfico de drogas. Asimismo, ha sido expulsado un sujeto que fue detenido por allanamiento de morada. Según la denunciante, no sólo invadió su casa, sino que se le metió en su cama en calzoncillos mientras ella dormía.

Preguntado Jupol sobre los supuestos malos tratos policiales de los que Marruecos acusa a España, responde tajante: «Que pregunten a sus ciudadanos a quién prefieren».

«Si tiene que venir Marruecos a darnos lecciones a los policías de derechos humanos, apaga y vámonos», espeta Laura García, insistiendo en «que en Marruecos le pregunten a sus propios ciudadanos si prefieren el trato que les dan los policías nacionales, guardias civiles o el Ejército aquí, o sus propios policías en Marruecos».

«La respuesta es clarísima», sentencia indignada ante las graves acusaciones del país vecino.

Tanto policías como guardias civiles advierten que no están preparados para un nuevo episodio orquestado contra la frontera. Desde ambos colectivos denuncian que Marlaska «no ha tomado ninguna medida disuasoria ni de seguridad efectiva que impida uno nuevo». Y ello, pese a que marroquíes ya se están orquestando desde la semana pasada para una nueva avalancha el próximo 15 de agosto.

Sin embargo, ven cómo Marlaska ha desplegado 33.400 policías y guardias civiles por el eclipse mientras la frontera de Ceuta fue sostenida sólo por 60, pese a los avisos. Una situación que ha generado un gran malestar en ambos colectivos. Los agentes no dan crédito a «las prioridades de Marlaska». 

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