Marlaska despliega 33.400 policías y guardias civiles por el eclipse tras dejar a Ceuta con sólo 60 el día de la invasión
El operativo para este fenómeno astrológico está compuesto por más de 24.000 guardias civiles y 9.400 policías nacionales

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, va a hacer un despliegue policial sin precedentes para el eclipse solar de este miércoles mientras la frontera de Ceuta fue sostenida sólo por 60 guardias civiles, pese a los avisos. Destinará al eclipse más de 33.400 agentes, entre policías nacionales y guardias. Una situación que ha generado un gran malestar en ambos colectivos, según ha podido saber OKDIARIO. Los agentes no dan crédito a «las prioridades de Marlaska».
«El eclipse se está sacando un poco de quicio, parece que se va a acabar el mundo», sostienen las fuentes policiales consultadas, criticando «la falta de previsión que hubo en Ceuta» a pesar de que «había alertas suficientes». Así, el pasado 30 de julio, únicamente 60 guardias civiles de la Agrupación de Reserva y Seguridad, con seis embarcaciones, cuatro de ellas neumáticas ligeras, tuvieron que hacer frente a una marea humana de 72.000 inmigrantes ilegales, sosteniendo ellos solos la frontera sur europea.
Además del despliegue policial, Interior ha activado un puesto de mando unificado para monitorizar el eclipse. Asimismo, Marlaska mantendrá una reunión telemática, a las 12:00 horas, con los responsables de Protección Civil de las comunidades y ciudades autónomas, así como con responsables de la Agencia Española de Meteorología ante este fenómeno.
Más de 24.000 guardias civiles
La propia Guardia Civil presume de que «desplegará un amplio dispositivo especial de seguridad» ante este «acontecimiento excepcional que situará a España como uno de los principales escenarios mundiales para la observación de este fenómeno astronómico y que atraerá a una importante afluencia de visitantes hacia numerosos puntos del territorio nacional».
El operativo de la Benemérita cuenta con «más de 24.000 efectivos» de diferentes especialidades, que darán seguridad «por tierra, mar y aire». Los agentes reforzarán «la seguridad ciudadana, la movilidad y la protección del medio ambiente en los principales puntos de observación distribuidos por todo el territorio nacional».
En concreto, se garantizará la seguridad de «más de 660 puntos de observación del eclipse solar total situados en demarcación de Guardia Civil, lo que supone el 84% de los identificados en todo el territorio nacional». En ellos «se intensificará la vigilancia mediante un despliegue adaptado a las características y necesidades de cada territorio».
Para ello, la Guardia Civil «reforzará su presencia preventiva y visible en las principales vías de comunicación, accesos a los puntos de observación y espacios naturales donde se prevé una mayor concentración de espectadores».
Este dispositivo «permitirá canalizar y ordenar los flujos de tráfico, facilitar la movilidad, prevenir la comisión de infracciones y delitos y garantizar una rápida capacidad de respuesta ante cualquier emergencia», según explica el Instituto Armado.
El dispositivo contará con la participación de efectivos de Seguridad Ciudadana, la Agrupación de Tráfico, el Seprona, el Servicio Marítimo, el Servicio Aéreo, el Greim, el GEAS, la Usecic, de Unidades Fiscales y de Fronteras, de equipos de aeronaves no tripuladas (UAS y Pegaso), Oficinas Móviles de Atención a la Ciudadanía, Centros Operativos «y el resto de especialidades que resulten necesarias, apoyadas por medios terrestres, marítimos y aéreos y por las capacidades tecnológicas del Puesto de Mando Avanzado para el seguimiento permanente de la evolución del dispositivo».
Además, la Guardia Civil desarrollará «una intensa labor informativa y preventiva para concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de disfrutar del eclipse con seguridad y minimizar los riesgos asociados a la elevada concentración de personas en espacios naturales».
«La Guardia Civil afronta este eclipse solar total como un dispositivo de seguridad de ámbito nacional, en el que pondrá al servicio de la ciudadanía todas sus capacidades operativas, humanas y tecnológicas para que un acontecimiento único pueda desarrollarse con normalidad, seguridad y respeto al medio ambiente», informan desde la institución dirigida por Mercedes González, imputada en el caso de las cloacas del PSOE, al igual que el director adjunto operativo (DAO), Manuel Llamas.
Policías de Seguridad Ciudadana
Por parte de la Policía Nacional se desplegarán «unos 9.400 agentes», también para «garantizar la seguridad de los asistentes al eclipse solar».
Bajo la coordinación y dirección de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, cada Jefatura Superior ha elaborado un dispositivo específico adaptado a sus características territoriales y a sus necesidades específicas, para «evitar que la singular afluencia de visitantes y observadores derive en incidentes que puedan afectar a la seguridad pública».
Entre las funciones principales que se desarrollarán, destacan «el aseguramiento de los principales puntos de observación, evitar la saturación o el colapso en los accesos a los miradores o zonas elevadas así como el bloqueo de vías de emergencia». Además, «se priorizará la presencia en aquellas zonas o lugares donde se prevé una afluencia relevante de visitantes como áreas de estacionamiento o nodos de transporte».
Los diferentes dispositivos estarán conformados, principalmente, por agentes de seguridad ciudadana especializados en el mantenimiento del orden público, y contarán con el apoyo de otras especialidades policiales. Asimismo, se desplegará un dispositivo específico por parte de la Unidad Aérea de la Policía Nacional para evitar el vuelo no autorizado de drones o aeronaves no tripuladas.
Ambos operativos policiales se desarrollarán en coordinación con Protección Civil, servicios de emergencias, policías locales y el resto de organismos implicados. Además, el de la Guardia Civil estará en coordinación con la Dirección General de Tráfico y policías autonómicas. Y todo ello «reforzando la colaboración institucional para ofrecer una respuesta integral durante todo el desarrollo del evento», refiere el Ministerio del Interior.
Los avisos de Ceuta
El Gobierno de Pedro Sánchez sostiene que «no vio» venir la invasión de 72.000 inmigrantes a Ceuta mientras que Marlaska niega avisos del CNI.
Sin embargo, asociaciones de guardias civiles y sindicatos policiales llevaban semanas alertando públicamente del aumento de nadadores tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo que establece que el procedimiento de rechazo en frontera no resulta aplicable a las personas que acceden a territorio español a nado bordeando los espigones de Benzú y Tarajal, debiendo tramitarse en estos supuestos el correspondiente procedimiento administrativo de devolución.
El primero de los avisos fue el 10 de julio, cuando la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la mayoritaria, pidió instrucciones precisas para proteger a los agentes y garantizar una actuación conforme a la ley. No obstante, no llegaron las instrucciones ni tampoco los refuerzos.
«Más de mil personas entran en Ceuta a nado en la última semana y colapsan los centros de acogida», advirtió el pasado 28 de julio Jupol, el sindicato mayoritario de Policía Nacional, denunciando que los policías seguían afrontando esta presión migratoria «sin medios humanos y materiales suficientes» y reclamó un acuerdo de readmisión con Marruecos que pusiera fin a esta situación.
Además, el 29 de julio la AUGC denunció que Ceuta estaba «colapsada», que no podía seguir afrontando esta situación sin los medios necesarios y recordando que llevamos años pidiendo la ampliación de los dos espigones para que sean auténticamente disuasorios.
Hasta 1.800 inmigrantes ilegales entraron por la frontera durante la semana previa al día 30. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, también advirtió el 29 de julio de que si el ritmo se mantenía en torno a las 300 entradas diarias, en diez días se alcanzarían cifras equiparables a las de mayo de 2021, unas cifras que finalmente se han alcanzado.
Al día siguiente se produjo el asalto masivo al espigón. «Lo del día 30 no fue imprevisible, fue ignorado, que es muy distinto», declaran a OKDIARIO desde la asociación mayoritaria de guardias civiles, señalando que los agentes se vieron completamente desbordados y asistieron al asalto «prácticamente como espectadores».
Además, la AUGC pone el foco en que durante los meses previos, «mientras la inmigración irregular en España caía prácticamente a la mitad respecto al año anterior y la ruta canaria se desplomaba, había una ruta que subía, la del Estrecho y, muy señaladamente, Ceuta, que crecía con fuerza en todos los registros disponibles». Un asunto que «estaba en los datos, semana tras semana, en informes que se elaboran precisamente para eso, para anticipar» y que «alguien debió observar esa tendencia, que era evidente y se decidió no actuar sobre ella», según critica.
Un polvorín
Transcurrida una semana y media del asalto masivo del 30 de julio, Ceuta sigue siendo un polvorín. Todavía permanecen en ella entre 8.000 y 11.000 inmigrantes ilegales. Además, como ha informado OKDIARIO, los policías reciben a diario llamadas comunicando agresiones sexuales a niñas y mujeres marroquíes a manos de compañeros de asalto a la frontera.
También están perpetrando robos en supermercados y se producen peleas entre los propios ilegales, incluso a las puertas de la Jefatura Superior de Policía, donde a diario se aglutinan cientos de menores para que el Estado asuma su tutela y cubra sus necesidades.
Tanto policías como guardias civiles advierten que no están preparados para un nuevo episodio orquestado contra la frontera. Desde ambos colectivos denuncian que Marlaska «no ha tomado ninguna medida disuasoria ni de seguridad efectiva que impida uno nuevo». Y ello, pese a que marroquíes ya se están orquestando desde la semana pasada para una nueva avalancha el próximo 15 de agosto.
En Ceuta hay actualmente unos 3.000 militares, 955 guardias civiles y 922 policías nacionales. Una cifra que dista mucho de los 33.400 agentes del dispositivo especial de seguridad con ocasión del eclipse.