La reflexión de Sigmund Freud sobre las parejas: «Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, uno de los dos piensa por ambos»
Esta frase de Freud habla de que coincidir con tu pareja es positivo, pero conservar el criterio propio resulta imprescindible
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«Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos». Sigmund Freud dejó con esta frase una reflexión que continúa generando debate sobre las relaciones de pareja. Su planteamiento parte de una idea sencilla, ya que dos personas pueden quererse, compartir valores y tener numerosos intereses en común, pero resulta difícil que coincidan absolutamente en todo. Cuando la discrepancia desaparece por completo, puede existir algo más detrás del aparente entendimiento, que sucede cuando una de las dos personas podría estar renunciando progresivamente a sus propias opiniones para adaptarse a la otra.
Pensar diferente también une
En una pareja, no tener exactamente las mismas opiniones no significa que exista un problema. Al contrario, las diferencias pueden enriquecer una relación porque obligan a escuchar, argumentar y comprender perspectivas distintas. Dos personas pueden tener gustos diferentes, interpretar una situación de manera opuesta o incluso discutir sobre determinadas decisiones y continuar manteniendo una relación sólida.
La psicología entiende el conflicto interpersonal como una discrepancia entre acciones, creencias, deseos o actitudes. El problema, por tanto, no es que exista desacuerdo, sino la manera en la que se gestiona. Cuando las diferencias se expresan con respeto, pueden convertirse en una oportunidad para conocer mejor al otro y revisar las propias posiciones.
Cuando uno deja de opinar
La frase de Freud adquiere especial importancia cuando el acuerdo constante no procede de la coincidencia, sino de la renuncia de una de las personas a expresar lo que realmente piensa. Puede ocurrir por miedo a discutir, por evitar decepcionar a la pareja, por inseguridad o porque una persona siente que su opinión tiene menos valor.
En esos casos, el silencio puede confundirse con armonía. Desde fuera parece que la pareja está de acuerdo en todo, pero en realidad uno de los dos está dejando de participar activamente en las decisiones. El resultado puede ser una relación aparentemente tranquila en la que solo una persona establece las preferencias, toma las decisiones o marca el rumbo.
El desacuerdo puede ser saludable
La psicología sobre relaciones de pareja muestra que los vínculos tienen una influencia importante sobre el bienestar emocional y que las relaciones positivas y de apoyo resultan beneficiosas. Pero también se ha estudiado cómo el conflicto y la hostilidad pueden perjudicar la salud y la satisfacción dentro de una pareja.
Por eso, la cuestión no consiste en eliminar las discusiones, sino en aprender a discutir de una manera constructiva. Escuchar antes de responder, evitar los ataques personales, explicar las propias necesidades y aceptar que el otro puede mantener una opinión diferente son herramientas mucho más útiles que intentar conseguir un acuerdo absoluto.