Donald Winnicott, pediatra y psicoanalista británico: «Es un placer estar escondido, pero un desastre no ser encontrado»
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La frase de Donald Winnicott, «Es un placer estar escondido, pero un desastre no ser encontrado», resume una de las necesidades emocionales más profundas de la existencia humana: poder apartarse del mundo sintiendo que existe alguien capaz de encontrarnos. No se refiere únicamente al hecho de estar solo, sino que habla de la diferencia entre elegir la soledad deseada y la soledad no deseada.
Donald Winnicott, pediatra y psicoanalista británico, dedicó buena parte de su carrera a estudiar el desarrollo emocional, especialmente la relación entre el niño y las personas que lo cuidan. Para él, durante los primeros años de vida es fundamental disponer de un entorno suficientemente seguro para que el individuo pueda desarrollar una sensación confianza y autenticidad. Y desde esta perspectiva, esconderse puede tener un significado mucho más profundo del que parece.
«Es un placer estar escondido, pero un desastre no ser encontrado»
En ocasiones, necesitamos escondernos durante un tiempo para alejarnos de las opiniones y las expectativas ajenas. Estar escondido, en este contexto, representa libertad. Cuando nadie nos observa, no tenemos que demostrar que somos fuertes, felices y productivos; sodemos descansar de la imagen que mostramos al exterior y permitirnos ser quienes realmente somos.
Pero Winnicott introduce una segunda parte de la frase que cambia por completo su significado: «pero un desastre no ser encontrado». El problema aparece cuando ese escondite deja de ser una elección y se convierte en una desaparición a nivel emocional emocional. Porque una cosa es querer estar solo y otra muy distinta sentir que, aunque desapareciéramos, nadie se daría cuenta.
Existe una diferencia enorme entre la soledad deseada y la soledad no deseada. La primera proporciona tranquilidad, reflexión y autonomía, mientras que la segunda genera sensación de abandono, invisibilidad y falta de pertenencia. Una de las principales enseñanzas que se pueden extraer de esta frase es la importancia de construir relaciones en las que podamos decir tanto «necesito estar solo» como «ahora necesito que estés conmigo»
En definitiva, Winnicott nos recuerda que la intimidad y el vínculo no son enemigos. En realidad, los seres humanos necesitamos ambas cosas; estar solos sin sentirnos abandonados y poder acercarnos a los demás sin sentir que perdemos nuestra identidad. Quizá la verdadera seguridad emocional consista precisamente en eso: saber que podemos escondernos cuando lo necesitamos, pero también tener la certeza de que, cuando decidamos salir, alguien será capaz de reconocernos.
Las mejores frases de Donald Winnicott
«Es posible tomar a Leonardo da Vinci y hacer comentarios muy importantes e interesantes sobre la relación entre su obra y ciertos Sucesos que se desarrollaron en su infancia. Se puede hacer mucho en materia de entrelazamiento de su obra con sus tendencias homosexuales. Pero estas y otras circunstancias del estudio de grandes hombres y mujeres soslayarían el tema que se encuentra en el centro de la idea de la creatividad.
Resulta inevitable que tales estudios de los grandes hombres tiendan a irritar a los artistas y a las personalidades creadoras en general. Es posible que esas investigaciones, que nos sentimos tentados a efectuar, resulten irritantes porque dan la impresión de que están llegando a alguna parte, de que pronto podrán explicar por qué ese hombre fue grande y esa mujer hizo tanto, pero la dirección de la investigación es errónea. Se deja a un lado la terna principal, el del impulso creador mismo».
«Un bebé representa una serie de dificultades y una verdadera molestia cuando no se lo desea. Si una mujer joven no ha comenzado aún a desear al bebé que lleva dentro de sí, sentirá que ha tenido mala suerte. La experiencia demuestra, sin embargo, que gradualmente se producirá un cambio tanto en los sentimientos como en el cuerpo de la joven embarazada. ¿Será porque sus intereses se van limitando? Quizá sea mejor afirmar que la dirección de sus intereses se modifica: abandona lo exterior por lo interior. Poco a poco siente que el centro del mundo está en su propio cuerpo».
«Algunas personas creen que un niño es como arcilla en las manos de un alfarero. Comienzan a moldear al bebé y a sentirse responsables del resultado. Sin embargo, están equivocados. Si usted siente lo mismo, se verá aplastada por una responsabilidad que no le corresponde asumir en absoluto. Si puede aceptar la idea de un bebé como una empresa en marcha, entonces se sentirá libre para interesarse por lo que ocurre en el desarrollo del niño mientras usted disfruta al satisfacer sus necesidades».
«No es inevitable que nadie logre explicar alguna vez el impulso creador, y es improbable que alguien quiera hacerlo; pero resulta posible establecer el vínculo (y establecerlo en forma útil) entre el vivir creador y el vivir mismo, y se pueden estudiar las razones por las cuales existe la posibilidad de perder el primero y que desaparezca el sentimiento del individuo, de que la vida es real o significativa».