Psicología

La psicología dice que las personas mayores que empiezan a regalar sus cosas como vajillas o cuadros lo hacen porque han llegado a una etapa en la que lo material no importa

Imagen generada con IA.
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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Cuando una persona mayor empieza a regalar objetos que ha conservado durante décadas, como una vajilla, cuadros, libros o piezas de decoración, sus familiares pueden interpretarlo como una señal de que ya no concede importancia a las cosas materiales. La psicología ofrece una explicación más compleja. Con el paso de los años, las pertenencias pueden adquirir un significado diferente, ya que algunas dejan de ser necesarias, mientras que otras se convierten en recuerdos que la persona quiere transmitir a sus hijos o nietos. Los estudios sobre posesiones en la vejez muestran, además, que desprenderse de objetos no implica necesariamente desapego emocional.

Los objetos cuentan historias

Una de las razones por las que las pertenencias pueden resultar tan importantes durante la vejez es que están vinculadas a la propia historia personal. Investigaciones sobre el apego a las posesiones han encontrado que determinados objetos funcionan como una extensión de la identidad y ayudan a mantener una sensación de continuidad a lo largo de la vida.

Un estudio analizó precisamente el significado de las posesiones personales para personas mayores y encontró que muchos objetos queridos estaban asociados a recuerdos, relaciones y experiencias vitales. Por tanto, una vajilla o un cuadro pueden representar mucho más que su valor económico.

Regalar también puede ser transmitir

En muchos casos, desprenderse de una pertenencia puede convertirse precisamente en una manera de conservar su significado. Una persona puede regalar una vajilla a su hija porque prefiere saber que continuará utilizándose en la familia antes que verla almacenada en un armario.

La acción tiene entonces un componente emocional diferente al de simplemente tirar un objeto. El propietario deja de tenerlo físicamente, pero puede conservar la historia asociada a él y, además, convertirlo en parte de la vida de otra persona. El objeto cambia de dueño, pero no necesariamente pierde su valor sentimental.

Desprenderse puede resultar liberador

Otro estudio sobre personas mayores que vendían sus pertenencias durante procesos de mudanza encontró que, a medida que avanzaba el proceso, el componente sentimental de algunos objetos podía disminuir y aumentar su consideración como bienes materiales o económicos.

La investigación, realizada en 79 hogares, descubrió que aproximadamente tres cuartas partes habían reducido sus pertenencias mediante ventas durante el proceso estudiado. El desprendimiento no era necesariamente sencillo, ya que algunos objetos tenían un fuerte significado emocional y la decisión de separarse de ellos podía generar dificultades.

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