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Los expertos en coches coinciden: el truco de los japoneses para enfriar tu vehículo en verano sin encender el aire acondicionado

enfriar tu vehículo en verano
Coche aparcado bajo el sol. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Volver de la playa y encontrarse el coche convertido en un horno es una de las escenas más repetidas y tediosas del verano español. El interior de un vehículo aparcado al sol puede superar con facilidad los 45 grados, y en algunos casos, según ha demostrado un vídeo viral en TikTok, la sensación térmica dentro llega a rozar los 75 grados en las zonas más expuestas al sol directo.

Frente a ese calor, la reacción automática de casi todo el mundo es encender el aire acondicionado a máxima potencia y esperar. Sin embargo, expertos en automoción coinciden en que existe una forma más eficaz de enfriar tu vehículo antes de arrancar el motor, un truco que llegó de Japón y que cada verano gana más seguidores en redes sociales.

¿En qué consiste el truco japonés para enfriar el coche?

El procedimiento, popularizado en TikTok por creadores como Alex Amilibia, es tan sencillo como llamativo. Lo que hay que hacer es lo siguiente:

  1. Bajar por completo la ventanilla del asiento del copiloto.
  2. Dejar el resto de ventanillas cerradas.
  3. Colocarse junto a la puerta del conductor y abrirla y cerrarla con fuerza, de forma rítmica, entre cinco y quince veces.
  4. Repetir el movimiento con cuidado de no pillarse los dedos, ya que la puerta se mueve con cierta inercia.

El resultado, según quienes lo practican, es una bajada notable de la temperatura interior en apenas medio minuto, sin haber encendido todavía el motor ni el aire acondicionado.

La física detrás del abanico de puertas: ¿Por qué funciona?

El mecanismo no tiene nada de magia, sino que responde a un principio físico bastante simple. Al mover la puerta como un abanico con una ventanilla abierta en el lado contrario, se genera una diferencia de presión dentro del habitáculo.

Ese movimiento actúa casi como un pistón. Cada vez que la puerta se cierra, empuja el aire caliente acumulado hacia la ventanilla abierta y lo expulsa al exterior, mientras que al abrirse de nuevo entra aire algo más fresco para ocupar ese espacio.

Repetido varias veces, este proceso renueva buena parte del aire del interior sin necesidad de que el motor esté encendido, algo que resulta especialmente útil en el momento justo antes de entrar al coche, cuando el aire acondicionado todavía no ha tenido tiempo de hacer efecto.

¿Cuánto baja realmente la temperatura con este método?

Aquí conviene matizar las cifras que circulan en redes sociales. Mientras algunos vídeos virales aseguran bajadas de hasta 25 grados, organizaciones como el Real Automóvil Club de España (RACE), que han probado el truco de forma más controlada, hablan de reducciones de hasta 10 grados en la sensación térmica del habitáculo tras el abanico de puertas.

La cifra exacta depende de muchos factores, como la temperatura exterior, el tiempo que el coche ha estado al sol o el número de veces que se repita el movimiento, pero incluso en su versión más conservadora, el truco sí que consigue un alivio real y notable frente al aire acondicionado en frío.

Lo que este método no hace es enfriar los asientos ni el volante, que siguen calientes al tacto aunque el aire interior ya se haya renovado, así que conviene combinarlo con otras medidas si se busca subir al coche con la mayor comodidad posible.

Otros trucos que se pueden combinar con el abanico de puertas

Para reforzar el efecto, los expertos recomiendan aparcar siempre que sea posible a la sombra, usar parasoles en el parabrisas y la luneta trasera, y optar por fundas o tapicerías de colores claros, que absorben mucho menos calor que las oscuras.

También ayuda dirigir las rejillas de ventilación hacia arriba una vez encendido el aire acondicionado, ya que el aire frío, al ser más denso, tiende a caer y se reparte mejor por todo el habitáculo.

Combinando el abanico de puertas con estas medidas preventivas, la diferencia entre subir a un coche recién sacado del sol y a uno preparado con antelación puede notarse en los primeros segundos, mucho antes de que el aire acondicionado llegue a hacer su trabajo.

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