Juan Cervantes, adiestrador canino, advierte del error que comete la mayoría de dueños con su perro: «Estás creando un chantajista nato»

Dar comida al perro mientras estamos sentados a la mesa puede parecer un gesto inofensivo, pero, según el adiestrador canino Juan Cervantes, puede reforzar el comportamiento que muchos dueños quieren evitar. Cuando un perro reclama comida, se acerca, gime, pone cara de pena o busca llamar nuestra atención y finalmente consigue lo que quiere, entiende que insistir funciona.
Así, lo que comienza como un simple bocado durante una comida familiar puede terminar convirtiéndose en un hábito difícil de eliminar. Si el animal descubre que insistir, gimotear o apoyar la cabeza sobre la pierna acaba teniendo su recompensa, no tendrá ningún motivo para dejar de hacerlo. Al contrario, puede aumentar la intensidad de esas conductas porque ha comprobado que su estrategia funciona.
¡No cometas este error con tu perro!
@juancer_k9 🎭 ¿A TI TAMBIÉN TE REVIENTA NO PODER CENAR EN PAZ? 🎭 Te sientas a cenar tranquilo y a los dos segundos tienes un radar canino a dos centímetros de la rodilla soltando babas y pidiéndote jamón como si llevara un mes sin comer. 🤦♂️ Y tú, como eres un blando, le tiras el pedacito «para que no sufra». ¡Enhorabuena! Le acabas de pagar el sueldo al mayor extorsionador de tu casa. Hoy arrancamos la saga «EL CHANTAJE EMOCIONAL»: 3 días para enseñarle a tu perro que en tu casa las reglas las pones tú, no su cara de lástima. 📋 TU TAREA DE HOY (La Mesa es Sagrada): Cero comida desde la mesa. Ni un mendrugo de pan. Jamás. Si se acerca a pedir, no le hablas ni le riñes: lo coges del collar con calma y lo acompañas tú personalmente a su cama. EL PREMIO: Cuando se quede tumbado y tranquilo en su sitio, te acercas TÚ y le pones el premio en su cama. Se premia la calma y la distancia, nunca el acoso en la mesa. 💬 CUÉNTAME EN COMENTARIOS: ¿Tu perro es de los que se te pega a la pierna con cara de lástima o de los que se atreven a meterte la pata para quitarte la comida? Cuéntame tu caso abajo y dinos si vas a empezar la tarea hoy. 👀 MAÑANA EN EL DÍA 2: Te enseño a gestionar los lloros, los gemidos y el chantaje cuando lo mandas a su cama y te monta la telenovela. #AdiestramientoCanino #EducacionCanina #JuancerK9 #ChantajeEmocional #PerroEnLaMesa ♬ Comedy Corridor – Finley Reed
Según explica Cervantes, «el error que cometéis el 90% de las personas es darle un trozo de tu comida al perro para que se calme». Puede parecer la solución más sencilla para acabar rápidamente con este comportamiento, pero en realidad puede tener el efecto contrario. «La cagaste, máquina», resume el adiestrador: si entregas comida cuando el perro pone cara de pena, estás enseñándole que insistir es una estrategia eficaz para conseguir lo que quiere.
La explicación se encuentra en uno de los principios fundamentales del aprendizaje animal: cualquier conducta que recibe una recompensa tiene más probabilidades de volver a aparecer. Si el perro comprueba que insistir, gimotear o colocar la cabeza sobre tu pierna acaba teniendo como resultado un bocado de comida, no encontrará ninguna razón para abandonar ese comportamiento. De hecho, puede intensificarlo al haber aprendido que esa conducta le da resultado.
Para modificar este comportamiento, Cervantes propone establecer desde el principio una norma muy concreta: la mesa es sagrada. «Desde el segundo cero que te acose tu perro lo vas a mandar a su sitio, y si no sabes lo acompañas sin hablarle», explica.
La idea es actuar desde el primer intento de acercamiento del animal para pedir comida. En lugar de gritarle, regañarle o prestarle atención, hay que llevarlo de nuevo a su espacio de descanso, acompañándolo si es necesario y sin convertir el momento en una interacción. «Cuando se quede tranquilo, ahí vas tú y lo premias, eso sí: con su premio, no con tu comida».
La estrategia coincide con los principios del refuerzo positivo, que busca reducir el uso del castigo y utilizar recompensas, como comida, caricias o elogios. Sin embargo, el momento en el que se entrega la recompensa resulta determinante. Si el perro recibe el premio cuando está tranquilo, se está reforzando esa calma. En cambio, si obtiene comida mientras reclama, insiste o intenta acercarse a la mesa, se fortalece ese comportamiento.
Los expertos en comportamiento canino señalan que este tipo de entrenamiento favorece no sólo una mejor convivencia, sino también el bienestar emocional del animal. Cuando un perro comprende qué comportamiento se espera de él en determinadas situaciones, tiene unas pautas más claras y puede afrontar esos momentos con mayor tranquilidad.
Por ello, la intención no es privar al perro de cariño ni ignorar sus necesidades, sino establecer unas pautas claras y coherentes. Las recompensas siguen formando parte del aprendizaje, pero se entregan cuando el animal realiza la conducta adecuada y en el lugar correspondiente.