Tecnología antigua

Hoy nos quejamos del calor, pero hace 1.200 años la civilización india enfriaba el agua con una innovadora tecnología de pozos gigantes escalonados

tecnología de pozos gigantes escalonados
Vista panorámica de Chand Baori. Foto: Chainwit en Wikimedia Commons.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En la imagen destacada, parece un templo, pero es mucho más que eso: lo que conoceremos a continuación es una tecnología hidráulica impulsada por pozos gigantes escalonados, que combinaba el acceso al agua subterránea con un sofisticado sistema de refrigeración natural. Se trata de estructuras excavadas con cientos de escalones, construidas hace más de 1.200 años.

Lo que más impresiona, sin embargo, es su función térmica. Bajar hasta el fondo suponía, literalmente, refrescarse varios grados respecto a la superficie, algo valioso en una zona donde el calor puede volverse insoportable durante meses. Hoy, esa misma estructura recibe turistas de todo el mundo, aunque pocos conocen la lógica de ingeniería que hay detrás.

Chand Baori, el conjunto de pozos gigantes escalonados construido hace 1.200 años

La estructura en cuestión se llama Chand Baori y se encuentra en la aldea de Abhaneri, en el distrito de Dausa, dentro del estado de Rajastán, en el noroeste de India. Se construyó entre los siglos VIII y IX, bajo el reinado del rey Chanda, de la dinastía Nikumbh, en una época en la que esta parte del subcontinente sufría largos periodos de sequía.

Su objetivo era garantizar agua durante todo el año, incluso en plena estación seca, cuando los ríos y arroyos de la zona prácticamente desaparecían.

Para lograrlo, los ingenieros de la época excavaron un pozo de dimensiones colosales y lo rodearon de escalones por tres de sus lados, de forma que se pudiera bajar hasta el agua sin importar cuánto descendiera su nivel.

Este tipo de construcción, conocida en India como ‘baori’, ‘baoli’ o ‘vav’ según la región, se popularizó en gran parte del país entre los siglos VII y XIX, sobre todo en las zonas donde las lluvias del monzón se concentraban en solo unos meses al año.

Sin estos depósitos, gran parte de la población se habría quedado sin agua potable durante la larga estación seca.

Trece pisos y 3.500 escalones: la enorme escala de estos pozos gigantes escalonados

Las cifras de Chand Baori son difíciles de asimilar: alcanza unos 30 metros de profundidad repartidos en trece niveles, y sus paredes están cubiertas por unos 3.500 escalones dispuestos con precisión geométrica, formando un patrón en zigzag que, visto desde arriba, recuerda a una pirámide invertida.

Y vamos, que ese diseño no era solo para que quedara mono. Este permitía repartir el peso de la estructura y facilitar el acceso desde distintos puntos.

El cuarto lado, en cambio, no tiene escalones: ahí se levanta un pabellón de tres plantas que servía de residencia a la realeza local, con columnas talladas y relieves de deidades hindúes como Ganesha, Durga y Vishnu.

A su vez, junto al pozo se conserva además el templo de Harshat Mata, lo que convirtió el conjunto en un lugar tanto práctico como sagrado.

¿Cómo lograban estos pozos gigantes enfriar el agua sin electricidad?

El secreto de la refrigeración estaba en la propia geometría del pozo. Al excavar en profundidad y proteger el hueco central de la radiación solar directa, el aire de los niveles inferiores se mantenía varios grados por debajo del que había en la superficie, entre cinco y seis grados menos según registros actuales tomados en estructuras similares.

Ese aire fresco convertía el fondo del pozo en un refugio natural frente al calor extremo del norte de India, donde los termómetros pueden superar sin dificultad los 45 grados en verano.

Y desde luego, estas condiciones explicarían por qué estos espacios también funcionaban como punto de encuentro social. Familias enteras bajaban a conversar, descansar o simplemente refrescarse durante las horas centrales del día.

Por su parte, los expertos en arquitectura bioclimática explican el fenómeno por la combinación de masa térmica de la piedra, la escasa entrada de luz solar directa y la humedad ambiental cercana al agua, tres factores que hoy se estudian como referencia para diseñar edificios sostenibles en climas cálidos y secos, sin depender de aparatos de refrigeración eléctrica.

De set de Batman a patrimonio protegido: la fama actual de estos pozos gigantes escalonados

Cabe aclarar que Chand Baori no es el único pozo escalonado de India, aunque sí uno de los más grandes y mejor conservados. En la región existen cientos, como el Rani ki Vav de Gujarat, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, o el Agrasen ki Baoli de Delhi, con 60 metros de profundidad y más de un centenar de escalones.

Para cerrar con un dato de color, Chand Baori saltó a la cultura popular en 2012, cuando algunas de sus escaleras sirvieron de inspiración para la prisión subterránea de la película ‘The Dark Knight Rises.

Hoy, el recinto recibe visitantes todos los días del año por apenas 300 rupias de entrada, poco más de tres euros, a menos de 100 kilómetros de Jaipur.

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