RTVE impone un curso contra los bulos y la plantilla se mofa: «¿Para qué, si luego se emiten en antena?»
El principal sindicato de la compañía, USO, se ha quejado de que estas directrices no se apliquen por igual para todo el mundo

RTVE ha impuesto a toda su plantilla un curso obligatorio contra los bulos, y el principal sindicato, USO, le ha reprochado que no aplique ese rigor a su propia antena. «¿De qué sirve formar obligatoriamente a toda la plantilla para detectar la desinformación si, cuando esta llega a la antena de RTVE, no existe la misma claridad para determinar y exigir las responsabilidades editoriales correspondientes?», ha planteado el sindicato.
La formación, denominada Curso sobre bulos y fake news, la han puesto en marcha RTVE Instituto y la Dirección de Seguridad Corporativa. Según la comunicación interna remitida a los trabajadores, se trata de «una formación obligatoria, destinada a toda la plantilla». Su objetivo es «sensibilizar sobre la propagación de desinformación y su impacto en la organización». El curso estará disponible hasta el 21 de octubre a través de la intranet corporativa.
El temario se divide en siete bloques. Incluye qué son los bulos y cómo circulan, las motivaciones que hay detrás de ellos y las herramientas para verificar información. Uno de los apartados aborda cómo afectan los bulos «a la seguridad y la reputación organizativa». Otro se dedica a la «conducta responsable ante la duda».
USO ha difundido su posición en un comunicado titulado «Cursos contra los bulos. Empecemos por casa». En él, el sindicato ha puesto el foco en la responsabilidad editorial de los contenidos que emite la Corporación, frente a una formación que se extiende a todos los trabajadores con independencia de sus funciones.
La Ley 17/2006 obliga a RTVE a garantizar una información objetiva, veraz y plural. El Manual de Estilo de la Corporación establece que las informaciones que se demuestren falsas o erróneas deben rectificarse con diligencia.
El pasado 12 de enero, el Consejo de Informativos de TVE emitió un informe de 144 páginas sobre Mañaneros 360 y Malas lenguas. Lo elaboró tras recibir más de un centenar de quejas y actuando también de oficio. El órgano concluyó que ambos espacios incumplen «de forma habitual y reiterada» las normas fundamentales para la elaboración de información en RTVE.
El documento dedicó un apartado específico a la supuesta «bomba lapa» contra Pedro Sánchez, emitida el 30 de mayo de 2025. Los Servicios Informativos de TVE descartaron la información por no ser cierta y no la incluyeron en los Telediarios. Verifica RTVE tuvo que desmentir después el bulo difundido en La Hora de La 1, Mañaneros 360 y Malas lenguas. «La emisión de noticias falsas es incompatible con programas que se anuncian como aquellos que quieren acabar con los bulos», recogió el informe.
El Consejo señaló otros episodios. Malas lenguas incluyó al Partido Feminista Español en un gráfico sobre organizaciones ultraderechistas. En Mañaneros 360, una recreación policial se presentó como si fuera una incautación de drogas real. El órgano apuntó además a las productoras externas que elaboran ambos programas, La Cometa, Big Bang Media y LaOsa Producciones, y denunció que las decisiones fundamentales las toma gente ajena a RTVE.
La dirección de la Corporación no asumió esas conclusiones. En febrero, el Consejo de Administración aprobó un contrainforme que cuestionaba la metodología y pedía rectificar varias afirmaciones. El Consejo de Informativos se negó a hacerlo y defendió la validez de su muestreo.
A ello se suma una condena judicial. En abril, el Juzgado de Primera Instancia nº 72 de Madrid condenó a RTVE y a su presidente, José Pablo López, por difundir información «tendenciosa y no ajustada a la verdad» sobre el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso en Mañaneros 360. El rótulo, emitido el 1 de diciembre, vinculaba una subvención de 43 millones de euros al Colegio de la Abogacía de Madrid con su papel como acusación contra el ex fiscal general Álvaro García Ortiz. La sentencia obligó a emitir una rectificación íntegra, sin comentarios ni apostillas.
Pese a todo ello, RTVE no ha adoptado medidas contra los responsables de ambos programas, elaborados por productoras externas. La respuesta de la Corporación ha sido un curso para toda la plantilla.