Los expertos aconsejan guardar los envases de leche y zumo: pueden ayudar a mantener tu casa hasta 3,1 °C más fresca
La iniciativa está pensada especialmente para viviendas de bajo coste en zonas cálidas de América Latina y el Caribe
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Antes de precipitarte y tirar los envases de leche o zumo a la basura, te interesa saber esta información. Se ha demostrado que este tipo de envases, fabricados con varias capas de papel, plástico y aluminio, puede convertirse en un material aislante capaz de bajar la temperatura interior de una vivienda hasta 3,1 grados centígrados.
El funcionamiento de la capa de aluminio
La fina lámina metálica que forma parte de la estructura de los envases de larga duración tiene la capacidad de reflejar parte de la radiación solar, lo que reduce la cantidad de calor que finalmente llega al interior de la casa. Aprovechando esta propiedad, se diseñaron paneles construidos a partir de envases reciclados para instalarlos bajo los tejados más expuestos al sol.
La iniciativa está pensada especialmente para viviendas de bajo coste en zonas cálidas de América Latina y el Caribe, donde es habitual encontrar techos sencillos sin ningún tipo de aislamiento y sin acceso a sistemas de aire acondicionado.
La ventilación que falta
El aislamiento por sí solo no basta para lograr los mejores resultados. Bloquear la entrada de calor es imprescindible durante las horas de mayor radiación solar, pero el aire caliente que ya se encuentra dentro de la vivienda necesita alguna vía de escape.
Por ese motivo, la combinación que mejores resultados ofrece es la de los paneles reciclados junto con una estrategia de ventilación natural planificada, es decir, abrir la vivienda en los momentos del día en que las condiciones exteriores resultan más favorables para liberar el calor acumulado. Con este sistema combinado, la mejora máxima en la temperatura interior puede alcanzar hasta los 3,1 °C en las ciudades más calurosas.
Una solución realmente económica
No se trata de un sustituto térmico profesional, que cuenta con certificaciones específicas de resistencia, durabilidad y comportamiento frente al fuego y la humedad. La solución es para un contexto muy concreto, viviendas de pocos recursos en climas cálidos.
Antes de aplicar esta idea en cualquier hogar, es imprescindible tener en cuenta aspectos como la seguridad eléctrica, el riesgo de humedades o filtraciones, la ventilación del tejado y la distancia respecto a fuentes de calor.
Este tipo de residuo, generado a diario en millones de hogares, puede convertirse en un recurso útil para mejorar el confort térmico de las viviendas más vulnerables al calor extremo.
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