Adela Cortina, filósofa española (79 años), sobre la educación: «Los padres deben tener interés en que sus hijos aprendan, no en que aprueben a cualquier precio»
La educación no termina cuando el alumno obtiene un aprobado. Para la filósofa española Adela Cortina, el aprendizaje debe ocupar el centro de la relación entre las familias y la escuela.
Sus reflexiones cuestionan la presión por las calificaciones y reivindican el papel de los docentes, los valores éticos y el pensamiento crítico en la formación de los menores.
Adela Cortina explica por qué los padres deben priorizar el aprendizaje frente a las notas
La frase de Adela Cortina, «Los padres deben tener interés en que sus hijos aprendan, no en que aprueben a cualquier precio», plantea una diferencia fundamental: aprobar un examen no demuestra necesariamente que el estudiante haya adquirido conocimientos sólidos.
La filósofa defiende que las familias deben preocuparse por el aprendizaje real de sus hijos, no solo por conseguir buenos resultados académicos. La obsesión por las notas puede convertir el aprobado en el único objetivo y relegar la comprensión, el esfuerzo y el desarrollo intelectual.
Esta reflexión también afecta a la relación entre padres y profesores. Cuando los progenitores consideran que el docente debe garantizar una calificación concreta, la colaboración educativa pierde fuerza.
Cortina sostiene que las familias deben confiar en el criterio profesional del maestro y trabajar junto a él para favorecer la formación de los alumnos.
¿Qué critica Adela Cortina de la presión familiar por aprobar?
La filósofa valenciana cuestiona que los padres exijan resultados académicos sin prestar la misma atención a lo que sus hijos aprenden. Esta actitud puede generar conflictos en los centros educativos cuando las calificaciones adquieren más importancia que el conocimiento.
El problema no consiste en aspirar a que los menores obtengan buenos resultados. El rendimiento académico importa y refleja parte del progreso escolar.
La crítica se dirige a convertir el aprobado en una finalidad absoluta, incluso cuando el alumno no ha comprendido los contenidos o necesita reforzar sus conocimientos.
Cortina afirma que los padres deben dejar de ver al maestro como un adversario y señala que los políticos pueden tender a darles la razón por su peso electoral.
La educación ética de los niños, una prioridad para Adela Cortina
El aprendizaje académico no constituye la única dimensión de la educación. Cortina defiende que la escuela y la familia también deben formar personas capaces de convivir, argumentar y actuar con responsabilidad.
En su trayectoria como catedrática de Ética y Filosofía Política, la autora ha vinculado la educación con la construcción de una ciudadanía justa.
Para Cortina, enseñar no significa únicamente transmitir habilidades útiles para el futuro profesional. También implica ayudar a los menores a desarrollar criterios propios y comprender que todas las personas merecen respeto, independientemente de su situación económica o social.
¿Por qué el pensamiento crítico es importante en la formación?
La filósofa considera que los niños necesitan aprender a razonar y defender sus ideas con argumentos. La educación ética no debe limitarse a repetir normas, sino que debe permitir comprender por qué determinados valores resultan esenciales para la convivencia.
Esta perspectiva conecta con su defensa de las humanidades y de la filosofía como herramientas para interpretar el mundo. El conocimiento científico y técnico resulta necesario, pero Cortina también reivindica la capacidad de reflexionar sobre sus consecuencias.