La lección de Julio Cortázar, escritor argentino, que sigue más viva que nunca: «Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar»
La obra de Julio Cortázar sigue dejando reflexiones que, décadas después, pueden aplicarse a situaciones de la vida cotidiana.
Una de sus frases más conocidas refleja precisamente esa idea: aquello que al principio parece difícil de soportar puede acabar convirtiéndose, con el tiempo, en parte de nuestra rutina.
¿Qué significa la frase de Julio Cortázar sobre lo inesperado y la costumbre?
La frase «Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar» plantea que la capacidad de adaptación puede transformar incluso las situaciones más extraordinarias.
Un hecho que inicialmente rompe nuestros esquemas puede dejar de parecernos excepcional cuando convivimos con él durante suficiente tiempo. Lo que en un primer momento genera sorpresa, incomodidad o incluso rechazo puede terminar formando parte de nuestra vida cotidiana.
La idea no implica necesariamente que una persona acepte aquello que le ocurre ni que deje de afectarle. Cortázar apunta más bien a la capacidad humana para acostumbrarse a circunstancias que, en un primer momento, parecían difíciles de imaginar. La repetición, la experiencia y la necesidad pueden convertir lo extraordinario en cotidiano.
Esta reflexión aparece ligada a una idea muy presente en la experiencia humana: no siempre podemos elegir las circunstancias que nos rodean, pero sí terminamos desarrollando mecanismos para convivir con ellas. Con el paso del tiempo, incluso aquello que parecía imposible de asumir puede integrarse en nuestra realidad.
Julio Cortázar y su particular forma de entender la vida
Julio Cortázar, hijo de padres argentinos, nació en Bruselas en 1914, aunque pasó buena parte de su infancia en Argentina. A lo largo de su trayectoria ejerció como escritor, profesor y guionista.
Entre sus obras más importantes destaca Rayuela, publicada en 1963 y considerada una de las novelas fundamentales de la literatura del siglo XX.
La reflexión sobre la costumbre encaja con una característica central de la literatura de Cortázar: su interés por alterar la percepción de la realidad cotidiana. El autor exploró situaciones en las que lo aparentemente normal podía adquirir una dimensión extraña, inesperada o incluso inquietante.
Su relación con las palabras también estuvo marcada por el inconformismo. Cortázar se acercó al surrealismo a través de autores franceses y prestó especial atención a los sentimientos y las emociones. Su literatura no se limitó a contar historias, sino que buscó cuestionar las formas habituales de mirar y comprender el mundo.
¿Por qué esta reflexión de Cortázar sigue siendo actual?
La vigencia de esta frase reside en una experiencia que continúa formando parte de la vida diaria: la adaptación. Los cambios laborales, las nuevas responsabilidades, las pérdidas, una mudanza o cualquier circunstancia que altere una rutina pueden generar inicialmente desconcierto
Sin embargo, con el paso del tiempo, aquello que parecía excepcional puede convertirse en una nueva normalidad. El ser humano tiene la capacidad de ajustar sus expectativas y modificar sus hábitos para hacer frente a situaciones que inicialmente parecían difíciles de asumir.
La frase también permite distinguir entre acostumbrarse y estar conforme. Una persona puede aprender a convivir con una situación sin considerarla deseable. La costumbre reduce el impacto de lo desconocido, pero no convierte necesariamente una experiencia difícil en algo positivo.
Cortázar falleció en París en 1984, pero su influencia literaria permanece vinculada especialmente a obras como Rayuela, Bestiario o 62, modelo para armar. Su producción combinó narrativa, poesía, ensayo y crónica, con una constante voluntad de romper las fronteras convencionales entre géneros.