La frase de Federico García Lorca sobre la felicidad: «Desechad tristeza y melancolías; la vida es amable, tiene pocos días, y tan sólo ahora la hemos de gozar»
Lorca invita a que la tristeza y la melancolía no invadan nuestros pensamientos ni ocupen toda nuestra existencia.
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Hay momentos de la vida en los que es inevitable que la tristeza y la melancolía ocupen parte de nuestro tiempo. Federico García Lorca convirtió ese pensamiento en una reflexión contundente que sigue inspirando a día de hoy. «Desechad tristeza y melancolías; la vida es amable, tiene pocos días, y tan sólo ahora la hemos de gozar».
Esta frase no procede de ninguno de sus poemas. García Lorca decidió colocarla en El maleficio de la mariposa, su primera obra teatral, y quien la pronuncia es Doña Curiana, una vieja cucaracha marcada por sus propias pérdidas. En ella, el autor invita a sus lectores a no permitir que la tristeza y la melancolía ocupen toda su existencia. Además, recuerda que el tiempo del que disponemos es limitado y no merece gastarlo en aquello que ya ha sucedido o en hipótesis futuras.
La frase de Lorca que invita a aprovechar una vida breve
La ubicación de la frase surge cuando la melancolía amenaza con apoderarse del escenario. Por eso, más que describir un mundo en el que no existe el sufrimiento, las palabras de Doña Curiana pueden entenderse como una reacción frente a él.
La felicidad que aparece en esta escena está vinculada con los placeres cotidianos, con aquello que todavía existe y puede disfrutarse antes de que el tiempo termine por llevárselo. Su defensa de la vida cotidiana aparece precisamente después de haber conocido dificultades.
La reflexión adquiere así otro sentido: no necesariamente se debe disfrutar porque todo vaya bien, sino reconocer que el sufrimiento no elimina automáticamente aquello que todavía puede resultar valioso.
Mientras el protagonista de la obra persigue un ideal que acabará destruyéndolo, su madre representa una visión mucho más pegada a la tierra: aceptar lo cotidiano y disfrutar de aquello que la vida ofrece mientras todavía sea posible.
La lección de vida de Lorca sobre la tristeza que deja huella
Federico García Lorca dejó una de sus reflexiones más luminosas en el lugar menos esperado: no en uno de sus grandes poemas, sino en una obra teatral protagonizada por insectos que fracasó en su estreno. Y tampoco confió el mensaje a un héroe, sino a una anciana cucaracha que había conocido pérdidas y contradicciones.
Quizá por eso las palabras de Doña Curiana conservan su fuerza: no prometen una existencia sin tristeza, sino que recuerdan que, incluso cuando la melancolía aparece, la vida tiene pocos días y el único momento en el que realmente podemos vivirla es ahora.