Comportamientos

La psicología explica que las personas que hablan a su perro o gato como si fuesen humanos no es porque se sientan solas: están ejercitando su empatía

Perro, animal, mascota
Recreación de una mujer compartiendo un momento de afecto con su perro.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Tener una mascota es de lo mejor que le puede pasar a una persona, y lo que muchos hacen es que no se limitan a decirle «hola» de manera seria, sino que le hablan como si fuera un hijo o un humano más, como si realmente fuera a entender exactamente lo que se le dice y cómo se le dice.

Lejos de ser un indicativo de soledad, como muchas veces se ha sugerido, la ciencia revela que esta forma de comunicación es, en realidad, un ejercicio de empatía.

El motivo real detrás de hablarle a tu mascota como a un hijo

La creencia popular de que solo las personas solitarias recurren a hablar con sus mascotas de forma elaborada está siendo desmentida por la investigación psicológica. Un estudio clásico publicado en Psychological Review por Nicholas Epley, Adam Waytz y John T. Cacioppo, de la Universidad de Chicago, profundizó en esta cuestión, analizando las motivaciones detrás de este acto.

Los hallazgos sugieren que quienes utilizan este tipo de lenguaje con sus animales no lo hacen por carencia de interacciones humanas, sino por una disposición natural a extender su capacidad empática a otros seres.

Este comportamiento se conoce técnicamente como antropomorfismo, es decir, atribuir cualidades humanas a seres no humanos, y ocurre principalmente por tres mecanismos: la lectura de intenciones, ya que el cerebro intenta descifrar los estados mentales, deseos y emociones de la mascota igual que lo hace con las personas; la proyección de empatía, al reconocer que son seres con sensibilidad; y la vinculación biológica, porque el contacto visual y la comunicación verbal con perros y gatos liberan oxitocina, la hormona del amor, tanto en el humano como en el animal.

Epley explica que la atribución de mente a otros seres, incluido el reino animal, es una tendencia humana fundamental: «Pensar en otros y en sus mentes es lo que nos hace humanos». Este comportamiento, lejos de ser un signo de debilidad o necesidad, demuestra una mente social activa que busca conectar y comprender, incluso cuando el interlocutor no comparte nuestro lenguaje o nuestros códigos sociales.

Por qué a los perros les gusta tanto que les hablemos con voz aguda

A los perros les gusta la voz aguda y melodiosa porque captura de inmediato su atención y se asocia de forma natural con un mensaje de afecto y seguridad. Este estilo de comunicación, conocido por la ciencia como «habla dirigida a perros», genera reacciones muy positivas en su cerebro y comportamiento.

El tono agudo rompe la monotonía del sonido diario y hace que el perro se acerque, mire fijamente y mantenga el interés por más tiempo, mientras que los tonos graves y profundos suelen interpretarse instintivamente como avisos de peligro o enojo.

Además, al usar una voz dulce y tierna, las personas suelen hablar más despacio, lo que coincide mejor con la capacidad del animal para procesar sonidos, y esta interacción amistosa activa respuestas cerebrales asociadas al bienestar que fortalecen la confianza mutua.

Sin importar la manera en la que cada persona decida hablarle a su mascota, o el tono que use para hacerlo, lo cierto es que ese gesto no tiene que ser juzgado, porque detrás de cada palabra dirigida a un perro o un gato hay una forma genuina de empatía, y no un signo de soledad ni de nada extraño.

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