Frases para la Historia

Tales de Mileto, filósofo y matemático griego: «La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás»

Tales de Mileto. Imagen generada con IA.
Tales de Mileto. Imagen generada con IA.
Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Resulta sencillo señalar los defectos de otra persona, pero mucho más complicado detenerse a analizar los propios. Esta diferencia resume una de las reflexiones atribuidas a Tales de Mileto, uno de los grandes pensadores de la Antigua Grecia. «La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás». Una frase que invita a sustituir el juicio inmediato por un ejercicio de introspección y que plantea una cuestión que sigue presente en las relaciones humanas.

Conocerse es lo más difícil

Tales de Mileto entendía el conocimiento como una herramienta fundamental para comprender la realidad. El filósofo vivió aproximadamente entre los siglos VII y VI antes de Cristo en Mileto, ciudad de Jonia situada en la costa de la actual Turquía, y la tradición griega lo incluyó entre los Siete Sabios de Grecia.

Su figura quedó vinculada tanto a la filosofía como a las matemáticas y la astronomía. Aunque no se conserva ninguna obra escrita directamente por él, autores posteriores como Aristóteles transmitieron algunas de sus ideas. Tales de Mileto es considerado además uno de los primeros pensadores griegos que buscaron explicaciones naturales para los fenómenos del mundo.

Mirar nuestros propios errores

La primera parte de la reflexión plantea una dificultad que todavía puede reconocerse en la vida cotidiana. Conocerse a uno mismo exige honestidad, porque no basta con identificar aquello que hacemos bien. También implica reconocer nuestros errores, comprender nuestras motivaciones y aceptar que algunas de nuestras decisiones pueden no haber sido acertadas.

Cuando observamos a otras personas, podemos analizar sus comportamientos desde cierta distancia. En cambio, cuando el objeto de análisis somos nosotros mismos, entran en juego nuestras emociones, recuerdos y justificaciones. Esa cercanía puede dificultar que seamos tan críticos con nuestras propias actuaciones como lo somos con las de los demás.

Criticar resulta más sencillo

La segunda parte de la frase de Tales de Mileto habla precisamente de ese contraste. Hablar mal de los demás puede ser inmediato, porque basta con fijarse en aquello que consideramos negativo de otra persona. Analizar por qué nosotros mismos actuamos de una determinada manera requiere, en cambio, detenerse y hacerse preguntas incómodas.

La tradición filosófica griega convirtió la reflexión sobre la conducta humana en una de sus grandes preocupaciones. Aunque Tales de Mileto pertenece a una etapa muy anterior al desarrollo de la ética sistemática de filósofos como Platón o Aristóteles, su figura quedó asociada a la búsqueda de la sabiduría y al intento de comprender racionalmente aquello que rodeaba al ser humano.

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